Animales q sorprenden al mundo !

Tema en 'Casos Paranormales' iniciado por PablitoArG, 21 Sep 2007.

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    Yeti

    El yeti es un ser bípedo conocido en toda la cordillera del Himalaya. En el Tíbet recibe el nombre de metoh kangmi. Camina ligeramente inclinado hacia delante. Tiene todo el cuerpo cubierto de pelo lacio y fuerte, salvo la cara, de piel blanca o rojiza; el pelaje es más corto en el pecho y por debajo de las rodillas. La cabeza es ovalada y puntiaguda y está adornada con una cresta de pelo. Tiene la frente pronunciada, los ojos hundidos y las mandíbulas muy fuertes. El cuello y la espalda son anchos y musculosos. Los brazos llegan hasta las rodillas y las piernas son fuertes y arqueadas. Los pies, anchos, están cubiertos de pelo. Desprende un olor característico, fuerte y nauseabundo. Tiene costumbres nocturnas y rehuye al hombre. Su aullido se parece al graznido de la gaviota.

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    Según parece, en ocasiones se asocia con la pantera de las nieves [Uncia uncia].
    De acuerdo con los rastros de huellas que se han observado y fotografiado en varias ocasiones, el dedo gordo del pie, que se separa ligeramente hacia un lado, queda hacia el interior, lo que significa que el yeti es un primate, y no un oso como se ha propuesto en ocasiones, puesto que en éste, el dedo más grueso es el quinto. A veces el segundo dedo es también bastante grueso, y los restantes son muy pequeños.
    Su comportamiento es también típico de un primate: enseña los dientes como forma de intimidación, se rasca nerviosamente, destruye cosas con violencia y manifiesta su cólera saltando rítmicamente en el sitio y arrancando manojos de hierba.

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    De las observaciones directas se deduce que es un animal omnívoro: se le ha visto devorar pequeños mamíferos, líquenes, frutas y bayas, e incluso chocolate y galletas robados a los alpinistas. El análisis de los excrementos que se han encontrado junto a los rastros confirma estas observaciones: contienen materia vegetal, huesos de pequeños mamíferos y aves, y restos de grandes insectos. Además, se han descubierto en esos excrementos tres nuevas especies de parásitos intestinales, lo que sugiere que su huésped es una especie desconocida.
    Abominable hombre de las nieves es un nombre muy poco apropiado para el yeti: no es abominable, sino más bien tímido; habita en los espesos bosques de rododendros del Himalaya, y sólo ocasionalmente atraviesa las laderas y los valles nevados (parece ser que para alimentarse de un musgo salino que crece en las rocas de las morrenas glaciares); y probablemente no sea un hombre.
    El zoólogo Bernard Heuvelmans lo ha bautizado con el nombre de Dinanthropoides nivalis.
    Existen al menos dos tipos de yeti, que pueden ser especies diferentes, razas geográficas o individuos de distinta edad o sexo de una misma especie. Además, entre las centenas de testimonios sobre seres bípedos de la región, algunos, como el mi gö tibetano, corresponden a verdaderos hombres salvajes, que tienen un área de distribución mucho más amplia, puesto que se extienden por las zonas montañosas de toda Asia.


    El gran yeti, llamado dzu-teh (chuti) por los sherpas, rimi por los montañeses tibetanos y migyur en Bután, mide entre 2 y 2,75 metros de altura. Tiene las cejas prominentes. Su pelaje está formado por dos capas: una interna, espesa, de pelo corto rojizo, y otra más suelta, formada por largos pelos grisáceos, pardos o negros. El ADN de una muestra de largos pelos negros recogida en Bután han sido analizada en 2001 en el Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Oxford, con el resultado de que no se ha podido identificar el animal del que procede. Sus huellas miden más de 30 centímetros. Tiene una fuerza descomunal: Existe un testimonio de una pastora que fue atacada y arrojada a un torrente por un gran yeti, que posteriormente rompió la nuca de un yak, le abrió el vientre y devoró el hígado (exactamente igual que los sasquatch de Norteamérica hacen con los ciervos). Vive entre los 3000 y los 4000 metros en el Tíbet y el norte de Nepal, Sikkim y Bután (aunque posiblemente sea el mismo primate gigante que, con distintos nombres, es conocido en el sur de China y por todo el sudeste asiático). Al parecer, dos lamaserías del Tíbet conservan ejemplares momificados de este animal. Probablemente está emparentado con Gigantopithecus, un enorme simio antropoide terrestre de más de 2 metros de altura (conocido sólo por sus dientes y algunos fragmentos de mandíbula descubiertos en la India, Vietnam y China), desaparecido en el pleistoceno medio, hace unos 400.000 años.

    El pequeño yeti, llamado yeh-teh o mi-teh (mitre) por los sherpas, rackshi bompo por los montañeses tibetanos, jungli admi en Bután, sogpa o shukpa en Sikkim, vanamanusha en Cachemira y bamanush en Bangladesh, es rechoncho y de la talla de un hombre, o algo menor, entre 1,4 y 1,7 metros. Su pelaje es espeso, de color rojizo; algunos pelos, analizados en el Museo de Historia Natural de París, han sido identificados como pertenecientes a un primate desconocido, emparentado con el orangután [Pongo pygmaeus]. Tiene las mejillas cubiertas de pelo marrón, la nariz chata, los labios anchos y los dientes largos. Las manos son grandes. Sus huellas, de aspecto humano, miden unos 25 centímetros de largo por 12 de ancho y tienen 4 ó 5 dedos. (Es posible que los dedos segundo y tercero estén unidos y en las huellas parezcan, como se ha dicho más arriba, un sólo dedo muy grueso.) Aunque generalmente es bípedo, cuando huye corre a cuatro patas.
    Según los montañeses tibetanos, existe un tercer tipo de yeti, al que llaman nyalmo o mi-chen-po. Es un gigante carnívoro, antropófago, de 4 a 5 metros de altura, que habita en cuevas inaccesibles por encima de los 4000 metros y se desplaza en grupos. De estos titanes existen pocos testimonios, pero parece ser que también se han encontrado sus huellas, de 45 a 60 centímetros de longitud.
    Otra forma de yeti en sentido amplio es el teh-lma o pyar-them, un pequeño bípedo nocturno de 45 a 90 centímetros de altura, de pelambre gruesa y rojiza y breve melena, que habita en las selvas de baja altitud del Nepal, donde se alimenta principalmente de ranas que atrapa en los ríos. Puede ser una especie de gibón [Hylobates], aunque éstos no se conocen al norte del Bramaputra.
    Un último detalle: en la India, la región del monte Everest, donde no vive ninguna especie conocida de primate, se llama Mahalangur Himal, las montañas de los grandes monos.

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    Chupacabras

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    Según un estudioso en la materia, de marzo en adelante comienzan sus terríficos ataques.
    Nunca olvidará aquella noche al filo de la madrugada. Regresó a su hogar lastimado de gravedad, cargando al miedo sobre sus hombros.
    Permaneció 15 minutos sumergido en las inquietas aguas del canal, intentando pensar en la sórdida imagen que sus ojos describieron, mientras dos criaturas lo observaban impunemente... Nuevamente ataca el "Chupacabras": primer round. ¿Qué es? ¿qué forma tiene? ¿de dónde proviene? Son quizás las más simples preguntas que nos asalten al momento de escuchar hablar del temido "Chupacabras".
    Según lo que indica el libro de Isaías en la (Biblia), se hace referencia a un "monstruo" femenini (Lilith) que ha sido traducido, de acuerdo a la versión del libro sagrado como "Chotacabras". De acuerdo a la interpretación del apocalíptico versículo (34-11), se establece lo siguiente: "Se adueñaron de ella (Tierra) el pelícano y el erizo, la lechuza (Chotacabras o Lilith) y el cuervo morarán en ella".
    No es para alarmarse. ¿O sí?


    PPRIMER CASO

    La especialista y recopiladora de artículos relacionados con el tema, Liliana Nuñez, afirmó que el primer caso registrado -como ronda en la memoria colectiva no fue en Calama en el año 2000 -sino que fue más cerca de Puerto Montt de lo que se piensa. Muy pocos lo saben.
    En la localidad de Antilhue, a 50 kilómetros de Valdivia, un agricultor de la zona mató al supuesto "Chupacabras" de un certero escopetazo.
    Si las caída de las torres gemelas fue un trofeo para el terrorismo, el cráneo de desconocido del animal fue el propio estandarte de la victoria para el lugareño.
    Meses después, enterado de los sucesos que publicaron los medios de comunicación, decidió acercase en el mes de mayo, hasta "El Diario el Austral" de Valdivia a relatar lo sucedido. Días en que el resto del país también era acechado por un extraño animal-denominado "Chupacabras".
    Después de cuatro de meses de ardua investigación, científicos de la Universidad Austral determinaron que "la fauna chilena es bien conocida como para descubrir nuevas especies en pleno año 2000". Los especialistas que analizaron el caso establecieron que "no han podido determinar de qué animal se trata", según publicó el diario en ese entonces. De acuerdo al investigador y científico, Milton Gallardo, quien realizó la investigación el cráneo encontrado tenía 6 inicisivos, 2 caninos, 6 premolares y 6 molares en la maxilar superior, lo mismo que en mandíbula inferior. Lo que suma un total de 40 dientes. ¿Realidad o ficción? No es para alármense. ¿O sí?
     

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