:borracho:Favor a Una Amiga:borracho:

Tema en 'Amor y pareja' iniciado por breisz14, 20 Nov 2009.

  1. bre

    breisz14
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    :D:borracho:Yolanda me había pedido que la llevara en mi coche al ginecólogo, pues el suyo estaba estropeado y su hermana o su madre, que eran quienes la acompañaban normalmente, no podían. Tampoco podía posponer la visita, pues se debían pedir con un mes de antelación, y ya iba con cierto retraso a su revisión anual.
    Llegamos a la sala de espera, y después de esperar un rato, llamaron a Yolanda. Esta entró dentro de la consulta. Un minuto después, Yolanda salió de la consulta con cara preocupada, y me hizo una señal para que me acercara a ella.
    -¿Qué pasa, Yoli? -Veras. Hay un problema. Resulta que creía que hoy estaría mi ginecóloga, una mujer. Pero esta su sustituto, un hombre.-Ah. ¿Y eso es un problema?-No. Bueno, él ya me ha tratado alguna vez. Ya le conozco. El problema es que para la revisión ginecológica, y siendo el médico un hombre, debe de haber otra persona presente. Es una ley que sacaron hace un par de años. Esa persona debe de ser un familiar o acompañante del paciente…
    -Ah. O sea yo. Bueno. ¿Y que de debo hacer exactamente?-Pues…Debes de entrar conmigo. Estar ahí sentado y…Mirar lo que me hace.-¿Queeee? ¿Y debo mirar? Pero…Quizás sería mejor que vuelvas otro día con tu madre o tu hermana…-Ya sabes que venía ya con prisas, y eso significaría por lo menos otro mes más. Me temo que tiene que ser hoy. Y si no hay un acompañante conmigo, el médico no me lo podrá hacer.-Oh, vaya. Pues, bueno…Habrá que entrar…Procuraré no mirar…Me fijaré en el techo o en las vistas de la ventana…-Gracias. La verdad es que es una situación muy embarazosa…Si lo llego a saber traigo a una amiga.
    Entramos dentro. El doctor estaba sentado en su mesa leyendo unos papeles. Era un hombre que tenía la cincuentena de años. Levantó la vista y nos miró.
    -Ah. Veo que ya tenemos acompañante. Hola que tal. Soy el doctor Jaume. Siento todo esto, pero como ya le habrá explicado Yolanda, es necesario por ley. Mire, usted no tiene más que sentarse por ahí, estar aquí en la misma sala, mientras hacemos la revisión.-Muy bien, doctor. Me pondré ahí en este rincón.
    La habitación era pequeña, de hecho. Y a pesar de ponerme en el rincón, quedaba a unos tres metros de la camilla.
    -Bien. Yolanda, puedes pasar detrás del biombo. Ya sabes, quítate toda la ropa y ponte la bata.
    Yoli pasó detrás del biombo y comenzó a desnudarse. El doctor empezó a preparar su material y se puso unos guantes, además de acercarse una pequeña mesa con ruedas con diverso instrumental. En el tiempo que tardó Yoli en desnudarse, el buen doctor intercambió conmigo algunas palabras, diciéndome que esto era algo muy normal y que no me preocupara. Yoli salió del biombo. Iba con la bata puesta. Esta le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas. Yoli me miró y sonrió nerviosa. Yo no sabia a donde mirar. Se tumbó en la camilla. El doctor se acercó, le tomó la tensión y el pulso. Y le miró los ojos. Haciéndole preguntas sobre su estado general.
    - Desátate la bata, por favor.
    Yoli deshizo el nudo que sujetaba su bata. Y la abrió por su parte superior. Sus senos quedaron al descubierto. Grandes y redondos. Muy bonitos. Me quedé alucinado. Lo de mirar al techo se me olvidó. Ella estaba tan nerviosa que no se atrevía a mirar donde yo estaba. Menudas tetas que tenía. Estaban para comérselas. Alguna vez me había imaginado que Yoli debía de tener unas buenas tetas, pero el verlas al natural y tan bien puestas, me puso a cien. Seguí nervioso, pero me estaba calentando. El doctor comenzó a revisarle los senos. Le tocaba y apretaba las tetas por todos lados. Se las subía y bajaba, las movía de un lado a otro. Era increíble.
    -Ahora, ponte de rodillas, por favor.
    Eso quería decir que debía ponerse a cuatro patas sobre la camilla. Dejando el culo de cara al doctor. ¡y que culo! Era respingón y prieto. En esa posición, el doctor comenzó a explorarle la vagina. Luego le metió una sonda o algo parecido, con la que veía por un pequeño monitor el interior de la vagina de Yoli. Parecía que la estaban follando, con esa posición. Y así era, el doctor la estaba follando con ese artefacto. Mientras, esas tetas que tenía colgaban hacia abajo, como dos fuentes de leche listas para ser mamadas. El doctor terminó de explorar, y dijo que no se moviera, que tenía que darle una crema. Estaba así, a cuatro patas. Tenía vista directa a su coñito, bien depiladito. Sus labios vaginales estaban algo abiertos, debido a la exploración del doctor. Casi podía verle el interior de la vagina. Ni que decir tiene que me había entrado una enorme erección, que mis pantalones y la chaqueta, que hábilmente me había quitado y puesto en mi regazo, tapaban.
    -Ponte de pie, que te pesaré y mediré.
    Yoli se levantó, con toda su desnudez. Se puso sobre una báscula. Estaba de perfil a mi. Podía ver con toda claridad la bella forma se sus senos. Generosos y bien erguidos, apuntando sus pezones hacia el frente. Sobresaliendo todavía más de su delgado cuerpo, con su recta e inexistente barriga, su depilado coño adivinándose levemente, sus piernas largas, con unos deliciosos muslos…Una vez acabada la revisión, Yoli volvió al biombo a vestirse. Por suerte tardó un poco. Así el calentón me pudo bajar algo. Salimos del consultorio y cogimos el coche. Nadie decía nada. Al aparcar, me decidí a decirle algo sobre el tema.
    -Estás incómoda, ¿verdad?-Pues…Algo, si. Es que ahora, cada vez que te vea, voy a recordar que me has visto desnuda y con el médico tocándome todo. No me lo voy a quitar de la cabeza. -Quizás. Quizás eso se podría arreglar, si hacemos lo mismo, pero al revés. -¿Qué quieres decir? Los hombres no vais al ginecólogo, y no tenéis que haceros revisiones médicas de ese tipo.
    [​IMG]-No, es verdad. Pero podríamos…No sé..Si yo te he visto desnuda y te incomoda, tú podrías verme desnudo. Así estaríamos iguales. No sé, se me acaba de ocurrir ahora. Quizás sea una tontería.
    Yoli se quedó pensando unos segundos.
    -Mmmm. ¿Crees que he tenido una buena idea? -Si. ¿Por que no? Sería como estar en una playa nudista. Tú estás desnudo, pero los demás también. Así que no resulta tan vergonzoso. Si. ¡Hagámoslo! Y tiene que ser ahora. Nada de esperar. -Vale. Bueno. ¿Qué vamos, a tu casa? -Sí. Hoy no hay nadie.
    Llegamos a su casa. Entramos en el comedor y tomó asiento en el sofá.
    -Bueno, ¿Lo hago aquí mismo? -Si. -¿Hago una especie de striptease?-No no…No se trata de un juego erótico de esos…Simplemente, quítate la ropa. Estas un rato desnudo delante mío y ya está.
    Y me quité la ropa…Primero el calzado, luego los pantalones, después la camisa y la camiseta. Quedándome sólo el slip encima. Me quedé así unos segundos, esperando que ella dijera algo.
    -Venga. Quítate eso. Quiero verte todo.
    Me bajé el slip y lo tiré al sillón, junto al resto de la ropa. Me quedé allí de pie, enfrente de Yoli, que me miraba de arriba abajo.
    -Bueno, ya no hay más prendas que quitarme.-Si. No las hay.-¿Me quedo un rato así, no?-Si. ¿Puedes acercarte un poco?
    Me acerqué. Con ella sentada y yo de pie, mi sexo quedaba a la altura de su cabeza.
    -Levántate el pene hacia arriba. Quiero ver bien tus testículos. -Ya está. ¿Los ves bien?-Si. Tienes un par de pelotas preciosas. A ver deja el pene suelto, quiero verlo con detalle.
    Lo dejé caer. Mi pene se balanceó de un lado a otro unos segundos.
    -Aja. Veo que te operaron de fimosis, ¿verdad? -Si. -¡Y estás depilado! -Como tú. -Ah, ¿También me viste el coño?-Si. Cuando el doctor te exploraba la vagina.-Creí que no habías mirado mucho. -Bueno, miré lo suficiente. La verdad es que tienes un buen cuerpo. Y tus tetas estaban…están magnificas.
    -Tengo curiosidad…Me gustaría verte el pene erecto. Si me desnudo ahora, supongo que tendrás una erección, ¿no? -Euh…Si, claro. Ya te he dicho que estas muy buena.
    Sin decir más, y siguiendo sentada, se comenzó a desnudar. Se quitó todo. Otra vez estaba delante mío completamente desnuda. Con la diferencia que esta vez yo también lo estaba. Y eso hizo que mi pene entrara en erección, sin poder ocultarlo. Ella observó atentamente como me crecía y crecía, hasta alcanzar mis 18 centímetros habituales.
    -A ver, ponte de perfil, que quiero ver ese rabo levantado… -¿Que te parece? -Oh, muy bien. Tienes un buen pene. Me gusta. ¿Cuánto te mide?-Pues 18 centímetros, ¿y a ti las tetas?-Pues un 95. ¿Seguro que son 18? ¿No me estarás vacilando?-Compara con otros penes que hayas visto.
    -Bueno, he visto varios más pequeños que lo que veo ahora. Pero no sé si ahí hay 18 centímetros de carne en barra…-Pues coge un metro y lo mides.-Vale. Espera un momento.
    Yoli se levantó de un salto. Sus tetas se movieron de un lado a otro. Fue a una mesa y abriendo un cajón sacó un metro. Se volvió a sentar en el sofá.
    -Ven. Acércate.
    Me acerqué.
    -Pero acércate más. Por muy 18 centímetros que tengas, no llego. Acércate del todo.
    Me acerqué del todo. Mi pene delante de su cara.
    -A ver, sujétate el pene con la mano. Déjalo levantado.
    Yoli puso el metro al principio de mi pene, y lo alargó por todo el tronco, hasta la punta, sujetando el metro ahí con la otra mano.
    -Si. Justo 18 centímetros. Estás muy bien dotado. Seguro que cuando penetras a una mujer esta se lo pasa muy bien. ¿Lo metes hasta el fondo? -Si, claro. No te creas que mi pene es enorme. Un poco por encima de la media, pero nada parecido a los 25 centímetros de los actores porno. Además, la vagina de una mujer es muy elástica. No hay problema en meter todo esto hasta el fondo. -Ya lo sé. Una vez masturbándome, me metí por el coño un consolador de 25 centímetros. Hasta el fondo.
    -¿Y eso? ¿No tenías un pene de verdad cerca? -No. Estaba sin novio, como ahora.-Vamos, Yoli. Ya te he dicho que estás buenísima. Tú puedes tener al tío que quieras con solo silbar.-Si tú lo dices…Pero en mi coño no entra cualquier poya. Tiene que ser la de un tío que me guste realmente y me interese, no el primero que pase por ahí.
    -Mmm…¡Que exigente! -Oye, llevamos rato hablando, pero esa poya tuya sigue levantada que da gusto. Te he calentado mucho, ¿verdad? -Pues si. Que te voy a decir. Ya se me pasará. -Ahora cuando te vayas a casa, seguro que te harás una paja por mí…-Algo me tendré que hacer para bajar este calentón.
    Yoli se quedó callada unos segundos, pensando. Seguía sentada en el sofá. Se volvió a levantar. Fue a la mesa del comedor, quitó unos adornos que había y se sentó en la mesa. Entonces abrió las piernas.
    -Métemela. -¿Cómo has dicho? -Pues eso. A fin de cuentas todo esto ha sido culpa mía, por no preveer lo del ginecólogo. Y encima te he puesto a cien. Venga, fóllame hasta correrte. Así quedarás tranquilo. -¿Ahora? -¡Si! ¡Pero que tontos sois a veces! Mira mi coño, lo tengo aquí, para tu poya.
    Me acerqué lentamente hacia ella. La verdad es que estaba tan buena que tenía unas ganas terribles de follármela, pero estaba algo sorprendido por todo esto.
    -Euh…¿Es simplemente penetrarte y ya está? Puedo besarte o…-No, mejor no. Somos amigos. Nada más. Esto es un favor, una recompensa que te doy por lo que ha pasado.-Puedo al menos chuparte las tetas mientras te follo?
    -Bueno, vale. Ya veo que te gustan mucho mis tetas. Pero solo eso. Meterme el pene por el coño y tocarme las tetas. Nada más ¿eh? -¡Como si no fuera ya bastante! Ahí voy.
    Me acerqué. Mi poya tocó su coño. Guié mi miembro y la penetré. Poco a poco. Cuando ya la tuve toda dentro, empecé a moverme, a hincársela bien. Mi poya entraba y salía de su vagina. Un poco después comencé a mamarle sus senos. Estaban deliciosos. Hacia como le había hecho el doctor. Se los estrujaba y manoseaba, mientras con la boca le chupaba los pezones, bien duritos que estaban.
    Quería que esto durara lo máximo posible, así que mis penetraciones eran lentas y pausadas, para no correrme antes de tiempo. Así mientras podría disfrutar de sus tetas más tiempo.
    -¡Si que aguantas! Ahhh…Muy bien…-Me voy a correr ya, ¡Yoli! ¿La sacó?-No. Eyacula dentro de mi. No pasa nada…
    Y me corrí. Mi semen salió con fuerza, regando su vagina. Aumenté mis embestidas. Seguí así incluso después de haberme corrido del todo. La tenía todavía dura y podía seguir. Aproveché para clavársela a base de bien.
    -¡Menuda bestia estás hecho! Ohhh…-Podemos seguir un ratito más si quieres. Como ves, todavía tengo combustible…-Vale vale…Pero sigue como antes ¿eh? Solo entrar en mi coño y, ohhh, sobarme las tetas…
    Seguí follándola durante un buen rato más. Después de que me corriera por segunda vez, lo dejamos. Estuvimos un rato más hablando, los dos sentados y desnudos. Hasta que finalmente me fui.
    -El año que viene me vuelves a acompañar al ginecólogo, ¿eh? -Así será. No me lo perdería por nada del mundo…
     
  2. Ito

    Ito Makoto
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    ¬¬ que quieres hacer... baneao !
     
  3. uzu

    uzumax
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    :baba: uff wena historia!
     
  4. Dar

    Dark Avenger
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    Sargento

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