Gozando Con Mi Prima II

Tema en 'Amor y pareja' iniciado por Sunkz., 9 Sep 2009.

  1. Sun

    Sunkz.
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    -¿Quieres que te la siga chupando?- Me dijo con una voz tremendamente sexy. -Siiii…Porfa, tata…- Alcancé a decir.

    Y atrapó con sus carnosos labios mi capullo mientras con la punta de su juguetona lengua rozaba muy ligeramente la punta de mi pene. Sonrió y mientras me miraba con ojos de niña inocente restregó varias veces lentamente su lengua sobre toda mi polla. En estos momentos me acordé de cómo mi hermana se comió aquel helado ese mismo día. Lo hacía igual. Estaba en la gloria.

    -Relájate hermanito, esto te va a encantar- Dijo con una voz seductora.

    Me dio un pequeño empujón y me caí de espalda al suelo. Y allí apareció ella. Se puso de rodillas, se quitó una gomita de la muñeca y se recogió su pelo en una graciosa coleta. Se la metió entera de golpe en su boquita. Comenzó a juguetear con su lengua mientras me succionaba toda mi polla.

    -¡Como la chupas hermanita!

    Dicho esto, me miró y dijo:

    -Lo mejor está por llegar.

    Y empezó a metérsela y a sacársela rápidamente de su boca durante al menos 1 minuto. Sube, baja, sube, baja, lo hacía fenomenal, su lengua me volvía loco, estaba a punto de correrme.

    -Me-me voy a correr.

    Entonces ella automáticamente paró en seco.

    -La noche es larga, no vamos a malgastar una corrida.- Me dijo con un tono un tanto revanchista.

    Me quedé callado, comprendí como se sintió mi hermanita cuando le hice parar en seco.

    -Vale, captada la indirecta- Y le guiñé un ojo.

    Jugamos la tercera mano, aunque los dos sabíamos que esta iba a ser la definitiva. La gané yo. Ya tenía pensada desde hace tiempo la orden que iba a hacer cumplir a mi hermanita.

    -Quiero que me hagas un striptease vestida de colegiala. -No sabía que te ponían esas cosas, tete.- Me dijo riéndose, -espérame aquí sentadito, cariño- y me dio un profundo beso en la boca.

    Me quedé esperando durante al menos cinco minutos que se me hicieron interminables. Durante todo este tiempo, estuve reflexionando sobre todo lo que estaba pasando. En esos momentos no veía a mi hermanita como aquella cría irresponsable, era toda una mujer que rebosaba erotismo por todas partes. Por un lado me sentía un tanto violento y culpable por lo que estaba haciendo con mi hermanita, pero por otro me sentía bien como cualquier hombre se sentiría por tener sexo con una chica tan despampanante como ella.

    ¿Tenía que seguir adelante?, los jueguecitos me habían encantado, pero, ¿no sería superar el límite si llegásemos a la penetración? ¿Estábamos rozando la locura? Esas eran las preguntas que me venían a la cabeza. Al final, mi polla pudo más que mi cabeza. Entonces, apareció por la puerta con una falda escocesa y dos graciosas coletas. Adelante. Sin mediar palabra, puso un CD en el equipo de música. Empezaron a sonar los primeros acordes de una canción que se me han quedado grabados para toda la vida. ”You sexy thing” (Hot chocolate.)

    -Relájate tete- y me dio un suave empujón para que yo me recostara en el sofá.

    Comenzó a contornear su cuerpo de diosa al ritmo de la música. Bailaba moviendo sus caderas como si marcara los tempos de la canción. Yo ya estaba con una empalmada total, mis manos se fueron solas hacia mi aparato y comenzaron a sobarlo muy suavemente. Mientras, ella, cerró los ojos y siguió bailando. En esto, empezó a levantarse muy despacio el top que le llegaba hasta media barriga. Subía, subía, y luego lo bajaba. Me estaba volviendo loco, quería que se lo quitara ya.

    Como si me hubiera leído el pensamiento, se lo subió hasta que alcancé a ver el principio de sus pechos. Se me quedó mirando con cara de complicidad, como esperando que le diese una señal para que siguiera. Empecé a masturbarme con más decisión.

    Mi hermanita se dio la vuelta al tiempo que meneaba su culito de una forma extremadamente erótica. Entonces, se quitó el top de un solo tirón. Se quedó unos segundos bailando de espaldas a mí, haciéndome sufrir como un condenado, hasta que se dio la vuelta y me dejó a la vista sus ya reconocibles pechos. Se acercó hacia mí con paso firme y decisivo. Se recostó sobre mi regazo y empezamos a besarnos apasionadamente mientras ella me abrazaba y yo amasaba sus pechos. De repente, se levantó súbitamente, y siguió con su sensual danza.

    Continuara
     

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