HizToria De Miedo 3

Tema en 'Casos Paranormales' iniciado por iTzSkyper, 6 Jun 2011.

  1. iTz

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    Teniente Coronel

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    Siendo la hora de ir al trabajo, cerré la puerta de la entrada despacio e intentando de no hacer mucho ruido ya que Ana, mi amada, todavía seguía descansando en su habitación.
    De camino al trabajo, como siempre, me detuve en un pequeño bar llamado “El Escondite” no muy conocido, pero para mi era el lugar donde mejor servicio tenia, ya que lo frecuentaba muy seguido. Maria, la camarera, se me acercó como siempre con su cara de felicidad que hace que uno deje escapar una simple mueca de bienestar.
    ¿Que vas a tomar hoy, Tom? – Preguntó ella tan amable como siempre.
    Lo de siempre, gracias. – Le sonreí.
    ¿Qué tal el día?, ¿Otra vez al trabajo “sucio”? – Preguntó ella tan simpática, “sucio” llamaba a mi trabajo por que siempre decía que como yo trabajaba en la comisaría de policía, estaba rodeado de corrupción.
    Si por desgracia hoy me toca papeleo. – Aclaré con un gesto de desilusión.
    Entonces tomate esto que te va a ayudar a mantenerte despierto. – Sonriente dijo mientras dejaba el café sobre la barra delante de mi, junto con una medialuna “para completar”, siempre decía. Mientras ella atendía a los otros clientes, tome el diario que estaba junto a una vidriera con algunas pastas dentro.
    Casi terminando de tomarme las ultimas gotas del delicioso néctar, observo el reloj que sobre un estante con algunas copas y demás adornos, marcaba exactamente las 7:00. Con un gesto de sorpresa tomé mis llaves que dejé anteriormente sobre la barra, y haciendo un gesto de que le dejaba el dinero bajo la taza me dispuse a salir considerablemente deprisa, ya que no podía llegar tarde, no ese día.
    Eran las 7:30 exactas cuando llegué a la comisaría, por suerte nadie notó mi retraso de 15 minutos, caminando tranquilamente hasta mi oficina donde me esperaba un gran papeleo por archivar, ordenar, etc. Uno de mis compañeros me da la noticia de que el suboficial había acudido a un banco cercano que estaba siendo asaltado en aquel momento, y que debía presentarme inmediatamente allí, eso me salvaba de mi trabajo, por lo menos por un día, ya que siempre era la misma historia: El asaltante, utiliza rehenes, se le ofrece gran cantidad de dinero a cambio de las vidas de los inocentes, el individuo deja libre a los rehenes y los SWAT hacen el resto.
    Me otorgaron una patrulla para llegar antes, allí me esperaba el suboficial junto con el oficial al mando. Después de hablar unos minutos con el oficial me encargaron la tarea de la negociación gracias a que yo era bastante bueno en convencer a la gente, mas tarde y después de unas palabras con el asaltante por el teléfono que estaba conectado directamente al del banco, este decide dejar libre algunos inocentes a cambio de un coche blindado que deberíamos poner delante de la puerta.
    Pasado unas 3 horas y después de unas cuantas ofertas, decide salir llevando consigo un rehén, la acción mas predecible, intenta subir al coche blindado sin darse cuenta que dentro lo esperaba un SWAT, asombrado, el hombre inocente logra escaparse de las manos del secuestrador y es ahí cuando logran rebajarlo, arrestarlo y el resto ya es cosa del jurado.
    Puesto que todo esto nos llevo casi 6 horas el oficial, gracias a mi buen trabajo, decide dejarme el resto del día libre, y propone un aumento de salario, agradecido me retiro hacia mi humilde departamento donde ya despierta, me esperaría mi querida mujer.
    Antes, decido pasar por una florería que estaba cerca de una enorme plaza, donde compraría un gran ramo de rosas para festejar la noticia de un aumento, ya que dificil era conseguirlo estando en la comisaría mas estricta de la ciudad.
    Con grandes ansias de comunicarle la noticia, abro la puerta enérgicamente sin ningún tipo de obstáculo, y ahí estaba ella, sentada en la mesa del comedor tomándose una deliciosa infusión. Asombrada al ver tanta energía y tantos ánimos, no pudo abstenerse de preguntar que havia pasado que estaba tan feliz, con las flores en la espalda le hago un gesto para que cierre los ojos, indiferente lo hace, y al abrirlos ve tal majestuoso ramo, que no duda en abrazarme con fuerza ,ansioso no pude aguantar mas y le tuve que contar.
    Me aumentaron el sueldo y ¡Posiblemente obtenga un ascenso!. – Exclamé con fuerza.
    Con los ojos llorosos de alegría me dice que havia que salir a festejarlo, que era un buen momento para hacer el sueño que tanto planeábamos, hace mucho que estábamos planeando un viaje de relajación, unas “vacaciones”.
    Unas semanas mas tarde y después de comentarlo con mi superior, decidí tomarme unas vacaciones, para cumplir con la promesa hecha a la mujer que siempre amé.
    Unos días después de papeleo para confirmar y organizar el viaje, partimos en busca de tranquilidad a un pueblo de montaña, donde habíamos alquilado una cabaña para pasar una semana romántica. El viaje fue bastante tranquilo ya que el oficial ofreció un coche para realizar el trayecto, ya que con lo que ganaba anteriormente no podía adquirir uno.
    Una vez allí desempacamos totalmente nuestras cosas, y las acomodamos en toda la cabaña de manera que esta parecía nuestra, estaba muy bien cuidada, de una madera al parecer bastante fuerte y sin ningún rasguño, al parecer no había mucha gente que le gustara la montaña. Ana agotada por el viaje, decide acostarse un rato mientras yo iba a visitar aquellos parajes en busca de algo interesante y divertido para hacer junto a ella.
    Bajando al pueblo mas cercano que quedaba a 10 kilómetros siguiendo un sendero de piedra bien colocadas que incluso daba gusto caminar sobre ellas, escucho unas voces de niños jugando, divirtiéndose diría yo. Mas tarde en el pueblo encuentro un cafébar donde me detengo asombrado ya que extrañamente era bastante similar a “El Escondite”, sin dudarlo un momento entré para una vez devuelta comentárselo a Maria.
    En la barra un hombre de aspecto amable se acerca.
    ¿Desea algo señor? – Pregunta amablemente.
    Si por favor un café y una medialuna. – Dije tranquilo observando que hasta los delantales que usaban eran iguales. Sonreí al ver el nombre que ponía la identificación, “Mario” .
    ¿Qué le parece gracioso? – Preguntó el camarero con una sonrisa plasmada en el rostro.
    Nada, que este lugar, la forma de vestir, y su nombre es muy similar a uno de la ciudad de donde vengo. – Comenté ansioso.
    Qué extraño, pues el arquitecto de este edificio murió muy cerca de aquí poco después de construir este local, y el dueño es mi padre. – Expuso con gran curiosidad.
    No tarde mucho en hacerme amigo del camarero y de hacer una puesta en común de los tantos del pueblo y la ciudad. La noticia que mas me llamo la atención fue la de que una familia con 3 hijos desapareció misteriosamente después de mudarse, supuestamente, a una cabaña en lo alto de la montaña, exactamente por la descripción era donde estábamos Ana y yo. Ya terminándome el café y agradecido por la información decido ir a ver si mi querida mujer, havia despertado ya.
    Una ultima pregunta, ¿Hay alguna otra familia con chicos por aquí?. – Pregunté ya que esa pregunta rondaba mi cabeza una vez me explico la historia.
    No. Desde aquel día, apenas tienen hijos se marchan a la ciudad. Que tenga un buen día. – Me respondió sin cambiar su sonrisa casi perfecta.
    Con muchas preguntas en mi mente, comienzo el camino de vuelta a la cabaña. Pasando casi por la misma altura donde escuche a los “niños”, me detengo un momento pensando que debía ser mi imaginación, intentando tranquilizarme, diciéndome que había viajado mucho, era normal que esté cansado.
    Casi apunto de entrar oigo nuevamente risas de niños, esta vez mas cerca de la casa. Extrañado decido rodearla para comprobar lo que me temía, nadie...
    Simplemente árboles y demás frutos de la naturaleza. Sin mas decido entrar.
    ¿Te pasa algo?. – Preguntó Ana sentada en un sofá cerca de la chimenea, al verme entrar agitado.
    No, nada, baje al pueblo en busca de algo entretenido, para hacer mañana por la tarde. – Le comenté intentando no preocuparla.
    ¿Algo interesante? – Me preguntó, mientras me quitaba el saco, y me sentaba al lado de ella.
    No, la verdad hay algunas cosas de este pueblo que no me gustan, pero dentro de todo la diversión no sale de estas puertas. – Con una sonrisa le expliqué.
    Mas tarde ya casi las 10 de la noche agotados, nos dirigimos al dormitorio, era demasiado grande para ser de una cabaña, pero tenia muchas comodidades.
    Tocadas las 3 en punto, un grito agudo me despertó de la cama de un salto, sin dudar fui al comedor, recorrí todas las habitaciones en busca de algún indicio de que algo haya podido producir aquel chillido, grito, o como se le pueda llamar a ese sonido aterrador.
    Sin ver nada mas que la incandescencia de las brazas de la chimenea ya apagándose, vuelvo al dormitorio y viendo que Ana sigue durmiendo como si no hubiese escuchado nada, me acuesto nuevamente.
    Un sueño. – Dije en voz baja, tratando de convencerme.
    Al día siguiente Ana ya se había levantado temprano, al parecer havia salido ya que no estaba en la casa. Me senté en una silla de la cocina preparándome un café para terminar de despertarme antes de entrar en la ducha, unos pasos llaman mi atención, lo cual hace que mire por la puerta de la cocina.
    ¿Ana? – Pregunte casi sin esperar respuesta.
    Nada, solo el ruido del silencio es lo que escuche, ya medio desconcertado por haber escuchado ya varias cosas, mis pensamientos me empiezan a enloquecer. “¿Me estaré volviendo loco?”, “No, Es solo el exceso de estrés que llevo”, “En unos días se me pasara”. Nuevamente los pasos sonaron con mas fuerza, furioso, no se con que, me levanto y me dirijo hacia el living, comedor donde estaba la puerta de entrada, un suspiro dejo salir al ver que Ana entraba con unas bolsas, había ido a hacer las compras, tan atenta ella siempre.
    Una charla de varias horas llevo a que termináramos en la habitación nuevamente, esta vez no para dormir. Sin dar mas detalle, se hacen las 7 de la tarde, mientras que ella preparaba la cena, me dirijo nuevamente a aquel bar, tan familiar.
    Buenas tardes. – Me saluda el camarero, alegre al ver que nuevamente estaba ahí.
    Hola, un café por favor. – Le pedí sonriente, como si lo conociera de toda la vida.
    Mientras me lo tomaba, observo las fotografías de la pared.
    ¿Su familia?. – Le pregunto al ver que me estaba observando.
    Si en parte, algunas son de las personas del pueblo. – Explicó amablemente.
    Me fijo claramente en un cuadro, el mas viejo que había en medio de una pared, una familia, con 3 hijos pequeños, y de fondo la cabaña donde nos alojábamos.
    ¿Esa es la familia?. – Sin mirarlo le pregunté.
    Si, disculpe mi intromisión, he observado que esta mirando muy fijamente la cabaña de detrás de la foto, ¿no estará viviendo ahí no?. – Preguntó borrando la sonrisa de su rostro.
    Si, ¿por?. – Le pregunté mas extrañado que antes.
    Nada no importa, que disfrute de su estancia. – Respondió al ver que me estoy apunto de retirar del bar puesto que ya se había hecho tarde.
    Indiferente lo saludé.
    Todo el que ha vivido en esa casa, jamás ha vuelto a aparecer jamás. – Comentó justo antes de que saliera por la puerta.
    Dejando cerrarse la puerta, y con la frase en la mente me dirigí nuevamente a la cabaña, sin dejar de darle vueltas a lo que me intento decir aquel amable camarero y preguntándome, ¿por qué borro su sonrisa cuando vio que miraba la cabaña?. Casi sin darme cuenta llegue a la mitad del sendero de piedra, donde nuevamente y esta vez mas cerca de mí, como si me rodeara escuche voces de niños, jugando, cantando, no se bien que decían, solo que me aterroricé tanto que arranque a correr y en casi menos de 5 minutos estaba en la puerta, pálido, sin casi aliento para saludar a Ana que estaba esperándome ahí mismo.
    ¿Un poco de gimnasia antes de cenar?. – Pregunto al ver que estaba agitado, traspirado como si hubiese corrido una maratón.
    Sin pronunciar respuesta, me dirigí hacia el baño donde me refresque la cara varias veces. Aquella misma noche no pude pegar ojo, ya que no sabia que estaba pasando, ¿por que oía niños si en ese pueblo no había ninguno?.
    A las 3 en punto nuevamente escuche un grito esta vez mas definido, era un grito de una niña, saltando de la cama observo en la puerta de la habitación, una niña con vestido blanco, pálida, de unos 5 o 6 años mas o menos, con un osito en la mano, esta niña estaba llorado, y con una voz un tanto ahogada por los llantos menciona algo que no puede llegar a reconocer. Horrorizado, no pude hacer movimiento, un frió gélido recorrió todo mi cuerpo, en instante siento que Ana media dormida me pregunta algo, probablemente que hacia ahí parado, aunque mucho no la pude oír puesto que mis 5 sentidos estaban puestos en esa aparición, en esa niña o lo que fuese que estaba ahí parado en frente mío, solo un instante desvié la vista para ver lo que ana hacia, dormida nuevamente en el medio de la cama, daba a conocer que no se havia inmutado de lo que mis ojos avían visto, al volver la vista hacia la puerta ya no había nada, tembloroso fui hasta la puerta principal para comprobar que este cerrada como la había dejado antes de acostarme, en efecto seguía así, sin ningún cambio.
    Abrí la puerta para ver si algo anda por ahí afuera, si esa niña estaba perdida o algo. Con una linterna que tenia a mano me adentro en sendero, ya que no tenia el valor en ese momento de entrar en el oscuro bosque, sin ver nada, me dirijo nuevamente a la cabaña donde permanezco sentado al lado de mi esposa toda la noche.
    Al día siguiente no pronuncie palabra de lo visto en la noche, ni baje al pueblo, simplemente me quede sentado en el sofá al lado de la chimenea.
    La noche siguiente tarde horas en volver a reconciliar el sueño y poder dormir, pero, otra vez, 3 en punto, esta vez ya no salte de la cama al sentir el grito, simplemente abrí los ojos y la vi, ahí al lado mirándome fijamente, pestañeé y ya no estaba. Sin saber como, corrí hasta la cocina en busca de algo, no se bien que, solo se que cuando llegue, havia una señora de pelo largo, cocinando aparentemente, lo que parecía un brazo humano, Casi apunto de perder el conocimiento al ver tan horrorizarte y repugnante escena, tambaleándome vuelvo a la habitación donde pensaba que estaba Ana, pero no era así, en lugar de mi amada estaba un horrendo ser, algo tan espantoso que agarre lo primero que encontré, que en este caso fue una espada que decoraba la habitación, y sin dudarlo se la clavé en el corazón, o eso creí, ya que aquella mujer de aparentemente años ya muerta se levantó, mostrándome la cara de mi esposa, sin saber que pasaba, si lo que había matado o intentado hacerlo era mi esposa, u otra cosa, corrí con la espada en la mano chorreante de sangre hasta la puerta donde otro ser, esta vez era el camarero, pero no era el mismo de la cara sonriente ya que a este le faltaba la mitad de la mandíbula, espantado caí al suelo y con fuerza clavé la espada en el cuello de aquel engendro, el cual sin inmutarse siquiera, me golpeo la cabeza con fuerza logrando que por fin me desmayara, que olvidara todo por un rato.
    Al día siguiente con un terrible dolor de cabeza me despierto, pensando que todo lo que viví solo fue un sueño, una pesadilla mejor dicho, pero no era así, al ver que mi camisa estaba toda manchada de sangre y que había una espada tirada en el suelo también ensangrentada.
    Agarrándome la cabeza sin saber que hacer, caminé medio tambaleante por causa de varios moretones en las piernas que no me dejaban hacerlo correctamente, observé lloroso ya sin saber que me pasó, el cuerpo de mi amada en el suelo, con una gran herida en el pecho, hecha por una espada, mi espada.
    Sin mas que mi locura con migo y algunos que otros espectros o simplemente alucinaciones en mi cabeza me dispuse a redactar lo sucedido, para que alguien encuentre esta carta, para que sepan lo que verdaderamente pasó, o lo que mi mente creó, no me queda mucho mas que decir, solo que sea lo que sea, lo que paso esa noche, siempre amaré a mi esposa, siempre.

    Esta carta fue encontrada junto dos personas fallecidas, estudios forenses aseguran que fue un asesinato y suicidio, ambos con varias heridas provocadas por una espada hallada en manos del hombre.

    Lo que aun no se explica son las huellas de niños alejándose de los fallecidos, siendo que en ese pueblo no vive nadie hace ya muchos años y un tercer grupo de sangre que aun se desconoce su origen.
     

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