Hoy, no amor...

Tema en 'Amor y pareja' iniciado por xpeymim, 11 Feb 2009.

  1. xpe

    xpeymim
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    Soldado Raso

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    Hoy, no amor

    El ejemplo de ellos es válido para ilustrar una situación que cada vez se da con mayor frecuencia en la sociedad actual. Existe una infinidad de parejas, con varios años de relación, que reconocen que su deseo está en baja y que su pasión ya no es la misma. Y las mujeres lo sufren más que los hombres.



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    No tenemos más vida sexual”, contó Brad Pitt sobre su relación de pareja con Angelina Jolie. Nadie le pidió tanta sinceridad, porque si el más lindo de Hollywood y la mujer más sexy no tienen sexo, ¿qué queda entonces para el más simple de los mortales? Dicen que ella es la que perdió todo interés sexual, y que la falta de ganas se agudizó aún más después del nacimiento de su hija Shiloh Nouvel.

    El ejemplo de ellos es válido para ilustrar una situación que cada vez se da con mayor frecuencia en la sociedad actual. Existe una infinidad de parejas, con varios años de relación, que reconocen que su deseo está en baja y que su pasión ya no es la misma. Y las mujeres lo sufren más que los hombres.

    “El 40 % de las consultas tiene que ver con la inhibición del deseo sexual”, afirma Victoria Alfaro, médica y sexóloga clínica. “Ellas son las que se llevan la peor parte, ya que la proporción es de cuatro mujeres por cada hombre, aunque desde hace algunos años el porcentaje de hombres viene en aumento”, agrega Juan Impallari, médico sexólogo, director del Instituto Kinsey de Sexología de Rosario y vicepresidente de la Federación Latinoamericana de Sexología.

    El fenómeno es reciente: los especialistas en sexología lo descubrieron en los años 80 y lo incorporaron a la lista de disfunciones sexuales. Algunos llegaron a llamarlo “síndrome del oso panda”, aludiendo a la dificultad que tienen estos animales para reproducirse, pero la terminología correcta es “deseo sexual inhibido”. Diana Resnicoff, psicóloga y sexóloga clínica, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, comenta que “en nuestro país, esta disfunción aumentó después de 2001, con la crisis económica… Muchas parejas llegan al consultorio diciendo que ya no se excitan como antes.

    El estrés, el exceso de trabajo y las exigencias de hoy son responsables del deterioro del deseo que sufren muchas parejas. Estamos insertos en una sociedad donde hay que pensar más en el deber que en el placer. Todo se justifica por la falta de tiempo, y en este sentido, es muy peligroso dejar para mañana el disfrute sexual”. Para Juan Carlos Kustnezoff, director del programa de sexología clínica del Hospital de Clínicas y director del Centro de Referencias de Sexología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, la inhibición del deseo sexual está íntimamente relacionada con la edad. “La espontaneidad del deseo es una propiedad de la juventud.

    A los 18 hay más ganas que a los 30 años por los acontecimientos propios de la vida: el estrés, la maternidad, los problemas económicos. Todo esto interfiere en la vida sexual y hace que el deseo se amortigüe”, dice Kustnezoff. Sin embargo, Resnicoff discrepa con él. “Existe un mito muy afianzado que dice que el sexo es de los jóvenes y de los que comienzan una nueva pareja. Pero la verdad es que todos somos sexuales desde antes de nacer y hasta que morimos. Lo que sí se puede decir es que los deseos van cambiando con la edad. Por ejemplo, algunos estudios indican que después de los 50 los hombres y las mujeres disfrutan más de la sexualidad”.

    Cuando la pasión se enfría

    “Nos queremos pero ya no sentimos la misma pasión”. Frases como ésta escucha casi a diario la sexóloga y psicóloga Celia Laniado, miembro de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. “Antes las mujeres consultaban por la falta de orgasmo. Hoy plantean el desinterés sexual. Muchas veces la mujer pone excusas –que ella misma se cree– porque niega la existencia del problema. Recién en los últimos tiempos, porque está más informada, la mujer se anima a plantear la falta de deseo en la consulta profesional”.

    Raúl Padilla, especialista en terapia de pareja y sexología, y director de Psicantropía, una entidad dedicada a la sexualidad en Madrid, España, explica que “el deseo sexual inhibido se caracteriza porque la persona carece de apetito sexual, no se siente atraída por el sexo ni por la posibilidad de poder llevar a cabo conductas sexuales. Habitualmente este fenómeno se presenta una vez que el deseo sexual ya estaba establecido y como respuesta a un desencadenante psicológico, aunque cuestiones orgánicas como desajustes hormonales o el consumo de determinados fármacos pueden jugar un papel principal para precipitar la inhibición del deseo”.

    En muchas parejas, la falta de interés no es un impedimento para mantener relaciones. Padilla asegura que para evitar males mayores y mantener la pareja, algunas personas se conforman con ver cómo disfruta la persona amada. Pero advierte que esto puede traer serios problemas: “Cuando esta situación se perpetúa, suelen aparecer sentimientos negativos por parte de quien accede sistemáticamente a una actividad no placentera”. Por eso es importante prestarles atención a los síntomas, para no retrasar la búsqueda de una solución.

    Laniado asegura que los síntomas “son muy evidentes y fáciles de detectar: considerarse no apasionado, no tener pensamientos ni fantasías sexuales, no iniciar una relación sexual, rechazar o tomar distancia cuando la pareja se acerca, sentir desinterés por acariciar o ser acariciado, e inventar excusas como dolor de cabeza o cansancio”. El problema se agudiza aún más cuando la reiterada negativa a iniciar un acercamiento sexual abre una serie de incertidumbres en el otro. “Se llega a pensar que uno ya no le resulta atractivo al otro, que el amor desapareció o que existe una tercera persona. Si no existe la comunicación adecuada, la pareja puede correr peligro”, advierte Padilla.
    La monotonía y la rutina en la cama representan un patrón que se repite mucho; esto lleva al aburrimiento y, por lo tanto, a la pérdida del deseo en parejas que tienen una larga vida sexual en común.

    “La repetición rutinaria de actividades estereotipadas muchas veces viene condicionada por una insuficiente educación sexual, en la que la sexualidad queda restringida a la ‘normalidad genital’ privando a la persona de desarrollar su imaginación y sensualidad en su vida afectiva”, señala Padilla. Pero tampoco hay que desestimar la influencia de la ansiedad, los estados depresivos y la baja autoestima. Según el especialista, en estos casos, “cuando se empieza a solucionar el síntoma psicológico, la falta de deseo se remite”.

    Las discrepancias que muchas veces se dan en la pareja también inciden: muchas veces uno quiere con mayor frecuencia que el otro mantener relaciones sexuales, y si a esto se suma que la comunicación de la pareja puede estar deteriorada, esta diferencia de ritmos se hará notar en la cama. “Por un lado, uno sentirá que su pareja ya no le encuentra suficiente atractivo; y el otro sentirá que es presionado a realizar algo que no desea hacer. En cambio, si la comunicación está bien establecida, no surgirán estos problemas”, comenta Padilla.

    Otra de las causas está directamente relacionada con los conflictos de pareja: “Los rencores, las discusiones y las agresiones no pueden ser olvidados en la cama”, enfatiza Laniado. Pero en la mayoría de los casos tiene que ver con las exigencias del estilo de vida actual, sobre todo para la mujer, que debe repartir su tiempo entre los hijos, la casa y el trabajo. Ella se siente tan agobiada que, cuando por fin llega a la cama, se encuentra demasiado cansada y muchas veces, bajo esta circunstancia, el sexo se convierte en una actividad más. “La sexualidad debería ser un encuentro divertido y no algo más que hacer durante el día. Estamos acostumbrados a cumplir con nuestra responsabilidad y en muchas ocasiones el sexo se convierte en una obligación, en un ítem más de la agenda. La gente piensa que está trabajando en lugar de disfrutar. Y así no hay pasión que aguante”, advierte Impallari. Este especialista agrega otro factor desencadenante de este síndrome: “Muchas veces las parejas se crean expectativas poco realistas acerca del funcionamiento sexual, un poco promocionadas por las películas y los medios de comunicación. Desde la televisión hay un bombardeo que busca erotizar a la sociedad y genera mitos tales como que en una relación sexual satisfactoria los dos integrantes de la pareja deben alcanzar el orgasmo al mismo tiempo. Sería fantástico, pero no siempre es así y no por eso va a ser una relación sexual mala. Es importante respetar el ritmo de cada uno”.

    Kustnezoff cuenta que casi a diario recibe a pacientes que perdieron el deseo sexual hace dos o tres años. “Cuando les pregunto qué les pasó en esa época, algunos responden que los despidieron del trabajo o que sufrieron la pérdida de algún familiar. El deseo es altamente vulnerable a situaciones como ésta”, explica. Impallari, por su parte, asegura haber recibido inquietudes de pacientes que llevan años sin sentir ganas de iniciar un encuentro sexual: “A veces vienen matrimonios que tienen diez o quince años sufriendo la falta de deseo, y se hace difícil revertir el cuadro”.

    Operación: subir la libido

    Muchas parejas no son conscientes de que la falta de deseo no puede esperar. Es importante encontrarle una solución, y lo más rápido posible. Pero no es fácil. Así como no existe una única causa para la aparición de la falta de deseo, tampoco hay una receta magistral que haga que se vuelva a restablecer. Resnicoff propone volver a disfrutar: “Besarse apasionadamente, tocarse, acariciarse. Nos olvidamos de que el beso de lengua define la continuación de una relación. Después de un tiempo, las parejas no se dan más besos de lengua, salvo en los momentos en que tienen sexo. La pareja confunde: cree que el sexo es sólo el pene y la vagina. Hay que empezar a tomarse el tiempo para disfrutar. Hacerse masajes es una buena manera de sacar el deseo del freezer”. La especialista introduce la expresión “humor sexual” cuando dice que “hay que reírse cuando se hace el amor”, e insiste con que el sexo requiere tiempo: “Si esperamos hasta las 3 de la mañana, vamos a querer dormir. Si no podemos dejar las obligaciones, debemos buscar otro lugar para el encuentro. Hay que empezar desde la cena a mirarnos, algo muy importante a la hora de desear”.

    Laniado recomienda restablecer la intimidad de la pareja, hablar sobre lo que pasa y mantener una comunicación sincera y abierta. Agrega que “el deseo no responde solamente a la voluntad sino que necesita que se lo active. Las fantasías y la literatura erótica pueden ayudar. Recordar los momentos en los que apareció el deseo y volver a recrearlos puede contribuir a aumentar la libido. Otra de las claves es innovar y abrirse a la creatividad. Es necesario buscar espacios y tiempos para la pareja”. Una “transfusión de ternura, muchas caricias y una buena dosis de mimos” es la receta que recomienda Kustnezoff.

    Los especialistas coinciden al concluir que la terapia sexual es la mejor de las soluciones. Muchas veces, las parejas son reticentes a buscar ayuda profesional, pero es necesario animarse. “A veces estas cuestiones llevan tiempo, razón por la cual se agudiza la problemática. No hay que dejarse estar”, enfatiza Impallari. “Cuando la falta de deseo persiste por más de seis meses, y la pareja no encuentra la manera de activarlo, es importante pedir ayuda”, insiste Laniado. Las terapias sexuales son breves, duran entre cinco y seis sesiones, y se realizan en forma personalizada, ya que cada pareja tiene que encontrar su propia solución. Se trabaja a través del diálogo terapéutico y con ejercicios y tareas para hacer en casa. “En todos los casos, la terapia sexual es necesaria. Puede durar dos o tres meses, y ataca específicamente el problema”, detalla Alfaro. Está claro: no hay recetas comunes. Pero quizá la terapia que hizo célebre a Helen Kaplan, una de las sexólogas norteamericanas más reconocidas del mundo, sea un buen comienzo. Ella asegura que sólo se necesitan tres ingredientes: tiempo, fantasía y amor… Y a disfrutar


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  2. ElC

    ElChoe Aaron
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    buen post

    saludos
     
  3. dar

    darkangel0
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    waw, muy largo pa leer y eso q ami no me gusta leer...
    creo q llegue asta por la mitad del texo......buen post...salu2....:adios:
     

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