La Chocotorta Estremese

Tema en 'Foro Libre' iniciado por marsigst, 5 Oct 2008.

  1. mar

    marsigst
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    Teniente Coronel

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    Todos enloquecen por la chocotorta
    Tiene casi 30 mil fanáticos en Facebook, se planea una fiesta con 3.000 adoradores y las heladerías la incorporaron como gusto. El secreto.

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    Se moja la galletita, se mezcla dulce de leche con queso crema, se untan las galletitas y así otra capa y otra capa. La chocotorta está lista. Tan fácil como inesperado que se haya convertido en la vedette de cumpleaños, mesas familiares, casamientos y, ahora también, heladerías premium y restós gourmet. Hay casi 30 mil personas anotadas en grupos de Facebook de fanáticos de la chocotorta. La gula no queda en la web. Ya se está organizando una fiesta que planea convocar a tres mil jóvenes adoradores del cuadradito de la infancia.

    El fenómeno es nacional. Pero no sólo popular. La sofisticación gourmet decora a la chocotorta con flores comestibles. En Palermo Hollywood una porción se cotiza a $17 pesos y está primera en el top ten de dulces más rankeados. Uno de los secretos de su éxito es que es fría –apta para que la preparen los chicos sin los riesgos del horno–, pero también puede volverse helado. En Persicco hay sabor de chocuquina con pedacitos de galletitas de verdad. El gusto prendió y Freddo también ofrece el sabor –registrado– de la chocotorta.

    La chocotendencia surge por la revalorización de la comida made in Argentina, caserita y de los sabores de la infancia, en una época en la que nadie quiere sacar carné de adulto. Wanda Nara es un ejemplo (es un decir), pero, vayamos al choco-caso, ella se casó, el 31 de mayo en el Alvear Palace Hotel con el jugador de fútbol Maxi López. Sin embargo, dejó la ostentación para los autos y pidió una chocotorta de bodas gigante –de dos pisos– con cintitas para solteras desesperadas entre medio de chocolinas humedecidas.

    “Es muy gracioso, pero a la hora de elegir la torta, la preferida mía y de Maxi es la chocotorta y la pedimos. Es un toque de informalidad, de juventud, casi de chicos, como somos nosotros”, le dijo Wanda a Caras. No es el único capricho de comilones y famosos. El año pasado, Ileana Calabró rompió los tímpanos en Cantando por un sueño gracias al tiramisú de gentileza para el jurado. En Extremista.com.ar –un sitio dedicado al tinellismo nacional–, anunciaron –símil guerra de rubias contra morochas– el enfrentamiento de las vainillas blancas vs. las galletitas de chocolate. Supuestamente Graciela Alfano amenazaba –en el verano 2008– con armar la chocotorta más grande del mundo. Pero no concretó la pegatina galletita por galletita. “No sé lo que es una chocotorta. No tengo idea cómo se cocina nada, yo pido todo por delivery”, le desmintió Graciela Alfano a Crítica de la Argentina. Pero hizo una buena sugerencia para la causa: chocotorta a domicilio. La idea de motoqueros con dulce y crema a bordo la puede tomar Matías Alé. Su ex abrió un bar en Palermo Hoolywood –Donovan’s– y contó en la revista Gente no sólo que hace terapia, que no hubo terceros, que la relación venía mal hace mucho, sino también que en su mediática carta de ofertas para la tarde hay leche con chocotorta.

    Igual que sus chistes, no son un invento patentado. “Nosotros acostumbramos a tener la comida que hacía la abuela y, como es algo típico argentino, la incorporamos. Aunque tratamos de darle una vuelta de rosca para que no sea igual a todas y la sacamos con pétalos de flores comestibles”, despunta Franco Mendieta, gerente del restó Enfundá la Mandolina.

    La moda va in crescendo. En el Café Martínez la sumaron hace tres semanas y en Palermo Hollywood es furor. “Es un postre nacional. A la gente le encanta y está primero entre los más pedidos”, detalla Luciano Encina, el encargado de la parrilla Miranda. También se consigue en Solomía, de Núñez, y la sirven –en versiones small o large– en el Bar –para chicos– Cante Pri.

    El fenómeno está armado mitad por un paladar nacional adicto al dulce de leche y mitad por una generación con alma de niño que no quiere pasar a la crema con duraznos en almíbar. El síndrome de Peter Pan –que en todo el mundo se define por jóvenes que ya tienen casi o más de 30 pero que siguen atados al cordón umbilical de la PlayStation– en la Argentina se come con el valor agregado de la chocotorta. “En todos los cumpleaños que fui había torta de chocotorta y en uno, incluso, regalaban una bolsita de Topolino con un chupetín. Me parece que tiene que ver con una onda retro cool y una reminiscencia a la infancia”, cuenta Ana Masya, de 29.

    Lo retro no quita lo tecno. En Facebook hay 27.464 personas inscriptas a 30 grupos de fanáticos de la repostería fácil para la juventud nostálgica. El mayor club de fans se llama: Que la Chocotorta Esté en Todos los Cumpleaños –también están Por Amor a la Chocotorta, Odio Que Digan Chocotorta, Es Torta de Chocolinas y Chocochinada’s Fest, entre otros.

    Fabián Ergas, de 30 años, es el presidente del movimiento para promover que la única torta que se dé en los cumpleaños sea la chocotorta original (con 12 mil afiliados que envidiaría cualquier partido político). Explica: “Con mi mejor amigo, Gabriel Berman, somos fanáticos desde chiquitos y en todos nuestros cumples hay chocotorta. Por eso, se nos ocurrió armar un grupo reivindicando el arte y la facilidad de una chocotorta bien hecha. Y la movida causó furor”.

    FUENTE:
    http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=13102
     

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