Leyendas urbanas part 3

Tema en 'Casos Paranormales' iniciado por naki123, 24 Abr 2009.

  1. nak

    naki123
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    Manes volvi manes recien acavo de entra gamerzlove por k mi maquina no se q le paso pero no podia entrar ala pagina pero ya volvi aca les traigo la 3ra parte de leyendas urbanas:aplauso:

    El árbol del vampiro

    Cuenta la historia que en el siglo XVIII en la Guadalajara colonial llegó un misterioso hombre que venía de Europa y que se quedó a vivir en un pueblito llamado Belén, se llamaba Don Jorge y era uno de los más ricos hacendados del pueblo, sin embargo los habitantes del poblado le temían ya que acostumbraba a vestir siempre de negro y salir solo por las noches.
    Al poco tiempo la gente se alarmó al ver que aparecían animales muertos, pero días después se encontraron cadáveres de personas sin una gota de sangre. Este hecho causó un gran temor en el corazón de aquellos humildes campesinos, los cuales se encerraban en sus casas antes del atardecer y rezaban temerosos por sus vidas.
    Finalmente se reunieron y armados de valor, palos, antorchas y machetes decidieron ir en busca del asesino. Cerca del panteón oyeron gritos, y al llegar vieron con horror a don Jorge que estaba mordiendo el cuello de uno de los campesinos. Cuando el vampiro se vio rodeado huyó dejando a su víctima ensangrentada. Al día siguiente la gente fue a ver al cura del pueblo y le pidieron que les ayudara a detener al vampiro que los aterrorizaba.
    Así llegaron a la hacienda de don Jorge y el cura le realizó un exorcismo y el vampiro retrocedió maldiciendo y jurando que se vengaría de todos ellos, entonces uno de los aldeanos le clavó una estaca en el pecho. Una vez muerto fue enterrado en el panteón de Belén.
    Se dice que meses después la lápida se rompió y en su lugar nació un árbol de tronco grueso y de raíces profundas. Cuenta la leyenda que el día que el árbol sea cortado o las raíces rompan por completo la lápida don Jorge regresará para tomar venganza contra aquellos que lo apresaron.
    Así que si se dan una vuelta por la republica mexicana, no olviden visitar en Guadalajara, un pobladito llamado Belén donde aun hoy se puede observar el magnífico árbol erguido sobre su tumba.

    Melissa

    Melissa era una chica de 19 años, estudiaba psicología en un instituto local.

    Le gustaba mucho escuchar leyendas de fantasmas y demás cosas sobrenaturales, aunque no creía en ello.

    Un día un grupo de chicas se reunieron en un parque frente a la casa de melissa; las vio por la ventana y pensó en ir a ver qué sucedía. Cuando llegó se encontró con que contaban historias de terror, emocionada preguntó si podía estar ahí, el grupo accedió

    Las historias fueron fluyendo, hasta que llegaron a una en especial, una que intrigó mucho a melissa: la leyenda de la casa azul.

    "se dice que a mediados del siglo XIV un grupo de chicas que dedicaban su vida a la brujería habían pactado con Satán para obtener riquezas, y prometieron entregar todas las almas del pueblo. Se decía que las chicas salieron de aquel lugar, una casada con un hombre rico que visitaba el lugar, y las otras con ella, como sus acompañantes. Tiempo después los habitantes de aquel pueblo habían desaparecido."

    En la "época actual" aquel pueblo se convirtió en la ciudad donde vivía Melissa, todas las casas habían sido renovadas, excepto aquella casa, que según se decía, nunca había podido derribarse o algo parecido.

    Cuando las chicas terminaron la leyenda retaron a una de ellas a ir la casa y traer cualquier tipo de evidencia que demostrara que la leyenda era cierta o falsa. La chica aceptó, pero le pidió a Melissa que la acompañara, y ella accedió con la firme idea de conseguir algo que demostrara la no existencia de tales cosas.

    El día que acordaron ir esa casa había llegado, melissa salió más temprano del instituto, y había quedado de ver a la chica en un terreno donde solían hacerse campamentos años atrás. Melissa llegó puntual. Esperó a la chica mientras observaba los restos de madera quemada platos viejos y restos de algunas tiendas.

    Cuando Melissa comenzaba a creer que la chica no llegaría, escuchó un grito desgarrador "¡melissa!" era ella, la chica con la que iba a ver la casa azul "¡ayúdame!" muerta de miedo, melissa se metió entre unos arbustos para buscar a la chica. vio algunas sombras, parecía que una trataba de escapar de otra que la rodeaba con los brazos. Melissa pensó que la estaba asaltando. Corrió hacia las sombras "ya voy, trata de golpearlo" gritó mientras seguía corriendo "¡melissa por favor!" gritó de nuevo. Melissa se desesperó pues parecía que nunca llegaría al lugar. Con temor vio como se alejaban las sombras, pero decidida siguió corriendo pensando en seguirlas. Dobló a una especie de callejón y antes de pensar en dónde estaba aquella chica, se encontró con una vieja casa. La pintura se había gastado, pero se apreciaba que era azul; vio como la puerta de aquella casa se cerraba con un fuerte golpe. Melissa se acercó rápidamente y trató de abrir la puerta, pero se dio cuenta de que estaba cerrada. Sin pensarlo dos veces se fue contra la puerta, pero no logró derribarla. Así que gritó "¡abran la puerta!" pero nadie respondió. Siguió intentando tirar la puerta, hasta que pensó en darse por vencida, la puerta se abrió sola. Melissa con algo de miedo se acercó y se asomó para ver si encontraba algo. Al fondo de lo que parecía ser la sala, había una luz que se movía de repente, melissa dedujo que era la de una vela. Se acercó a la puerta y lo que vio fue a las chicas que encontró frente al parque de su casa. La chica con la que había quedado visitar la casa se puso de pie. Melissa la observó con temor, la chica estaba blanca y parecía que su cuerpo se descomponía, no tenía ojos y estaba suspendida en el aire... con una voz gutural le dijo "... y prometieron entregar todas las almas del pueblo" Melissa dio un grito de terror y corrió hacia la puerta, pero ésta había desaparecido. Subió las escaleras desesperada, frente a ella vio una ventana por un extraño impulso se lanzó. Apenas sobrevivió para contar su terrible experiencia...


    Linea de la muerte


    Mi padre siempre fue obsesivo con su muerte, siempre que hablaba del tema comenzaba a meditar en como acomodaría las cosas en caso de morir.
    Siempre daba la imagen de ser muy entusiastas con estos temas, pero en su interior yo sabia que le tenía pavor a la muerte.
    Tal es así que hace ya algunos años había instalado un teléfono en la cripta de la familia.
    Realmente lo atormentaba el hecho de que lo diesen como muerto y despertar en su tumba.
    Había noches que hasta despertaba exaltado por sueños relacionados.
    Algunas veces lo había observado llorar sentado en la cama, pero yo simulaba no saberlo.

    Esto continuo así pasado los años.
    Yo me comprometí con un chico que conocí en la facultad y tuvimos un hijo.
    Separándome de mis padres comencé una vida, una familia que me hacia feliz.

    Hay dios... como lamento que mi padre no haya estado el día de mi boda, como lamento no haber hablado con el.

    Siguiendo lo que comentaba me había mudado con mi novio, todo marchaba estupendo, hasta el día que llamo mamá muy desesperada.
    ¡Papá ha tenido un ataque al corazón¡ decía.
    Yo me sorprendí e intente calmar a mama de alguna forma.
    Realmente lo ocurrido me impacto mucho, me quito noches de sueño, días de armonía.

    Papá fue puesto en su respectiva cripta, la que el mismo había hecho construido, y así nos marchamos a casa.
    Después de esto en casa había un ámbito de mucha tensión. Mamá no paraba de llorar, esos días tuve que consolarla mucho... no podía permitirme verla así.

    Esto continúo por dos días, dado que en dos días aprendió a controlar sus emociones. Yo volví a casa con mi novio y la llamaba todas las tardes.
    Cinco días mas tarde trate de comunicarme con mama, pero la línea me daba ocupada, me extraño entonces... mama no era de realizar llamadas muy extensas, además desde la muerte de papa solo recibía mis llamadas.

    Procure no preocuparme demasiado, trate de pensar que todo estaría bien.
    Sin darme cuanta de lo que estaba haciendo me dirigí inconscientemente a casa en mi auto (llamo así al lugar donde me crié, la casa de mis padres).
    En el camino solo pensaba en mama, en lo extraño que parecía todo... en la rareza de lo que sucedía.

    Al llegar note que mi casa estaba como siempre, vacía, subí las escaleras y lo que vi entonces me dejo estupefacta.
    Mi madre estaba sentada en el sillón con el teléfono casi cayendo de sus manos, no respiraba. Estaba... estaba tiesa.
    Parecía no tener vida, y así era.
    Me acerqué y le toque el pulso: "estaba muerta".

    Lo demás no lo recuerdo, me desmayé al instante, para cuando desperté me encontraba en casa junto a mi novio.
    Pregunte por mama, quería saber si todo había sido una pesadilla.
    Lamentablemente no fue así, era la cruda verdad.

    Como imaginan hubo llantos y diferentes ataques emotivos en mi familia, cosa que tratare de no detallar.

    El día que fuimos a colocar a mama en la cripta familiar nos encontramos que el teléfono que papa había colocado se encontraba descolgado.
    Siguiendo el cable enrulado con la vista puede ver que el auricular se encontraba dentro del ataúd de mi padre.
    Realmente aquello impacto en mi, me ha dejado muy indefensa en el ámbito espiritual.

    Hace semanas que vengo teniendo llamadas recurrentes.
    No las atiendo, temo que la muerte llame a mi puerta.
    Aunque se que si estas leyendo esto he perdido, he accedido a su llamado.
    Me he resignado a morir.

    Gota a gota

    Todo comenzó a mediados de los años 60 en las afueras de Valencia en un pueblo llamado La Eliana, este pueblo como tantos otros de la franja mediterránea se dedicaba principalmente a la agricultura y más en especial a los cítricos, era un pueblo pequeño en el que como máximo habría unos quinientos habitantes y todos ellos se concentraban en las pocas calles que rodeaban a la plaza del pueblo, todos salvo la familia González que residían en las afueras del pueblo en una gran mansión que antiguamente pertenecía a los Duques de Flores. Era una casa preciosa, de altos techos e innumerables salones y habitaciones, todos ellos decorados con gran gusto.

    La mansión también constaba de unos espaciosos jardines en los que era fácil perderse y todo ello rodeado por un muro por el que solo se podía acceder mediante una gigantesca puerta de acero forjado.

    Allí vivía la familia González cuyo cabeza de familia era Joaquín González y se dedicaba por entero a sus negocios empresariales, su esposa era la Sra. Patricia González una distinguida dama de la aristocracia valenciana que además de ser una preciosidad era la madre de cuatro lindas criaturas. Los pequeños de la casa iban desde los cuatro meses que tenia José hasta los cinco años que tenia la mayor Nancy, que era igual de bonita que su madre. Era lo que podríamos resumir como una familia feliz.

    La familia González tenia un servicio que estaba compuesto de una niñera, dos cocineras y otras dos mujeres que se dedicaban a la limpieza de la casa y las faenas del hogar, sin contar a los hombres que se encargaban del cuidado del jardín y de los pequeños arreglos que pudiese necesitar la casa por el paso del tiempo.

    Mantenían una relación muy cordial con sus vecinos del pueblo pues en las fiestas siempre hacían una fuerte aportación de dinero que engrandecía los festejos.

    En apariencia todo funcionaba de maravilla, dentro de pocos días llegarían las fiestas de Navidad y la familia estaba realizando todos los preparativos para que fuesen unas Navidades inolvidables.

    Pasaron los días y por fin llegó la Navidad; toda la casa se llenó de colorido y en el jardín adornaron el abeto que tenían con giraldas y bolas de colores, los niños estaban encantados, todo eran risas y diversión y muy pronto llegarían los Reyes Magos cargados de regalos para ellos.

    Llegó el día de Noche Vieja y los señores González se preparaban para asistir a una fiesta que daban en el pueblo, en la que iría a tocar una orquesta y habría baile hasta bien entrada la noche. Esa noche todo el servicio tenía fiesta menos la niñera ya que ella se tenía que quedar a cargo de los pequeños.

    Una vez los señores González se hubieron marchado la joven niñera se dispuso a dar de cenar a lo críos y acostarlos. Los más pequeños no tardaron mucho en dormirse pero la preciosa Nancy y su hermana Sandra le pidieron a la joven que les contara un cuento para poder dormir, esta les contó un par de historias de su invención en las que aparecían príncipes y princesas y las niñas no tardaron en caer rendidas en brazos de Morfeo.

    La muchacha ya algo agotada las arropó y con mucho sigilo salió de la habitación cerrando tras de sí la puerta.

    Eran prácticamente las diez de la noche y se decidió a ir a comer algo a la cocina, la gran mansión se encontraba en un silencio sepulcral, tanto que a veces le recorría un pequeño escalofrío por el cuerpo.

    Después de prepararse una ensalada y un pequeño bocadillo de jamón y queso se dirigió al comedor donde escucharía un poco de música mientras intentaba leer un poco.

    Pasaron las horas y la chica se quedó dormida en el sofá. Sobresaltada se despertó, pues estaba sonando de forma incesante el teléfono, -ring, ring...- no paraba de sonar en ese momento ella no sabía exactamente donde se encontraba tardó unos segundos en darse cuenta que estaba en la mansión de los González.

    Se levantó rápidamente del sofá y cogió el teléfono que se encontraba sobre una mesilla cerca de la lámpara. Descolgó el auricular pero al otro lado de la línea no se escuchaba a nadie; ella preguntó varias veces "buenas noches casa de los González ¿hay alguien ahí?", pero nadie contestó... transcurrido un tiempo colgó el teléfono y se quedó mirándolo durante unos instantes, luego sin darle más importancia se fue a recoger los platos y el vaso que había dejado junto al sofá para llevarlos a la cocina, una vez allí los metió en la pila y cuando se disponía a limpiarlos volvió a escuchar el timbre del teléfono -ring, ring...- de nuevo salió corriendo hacia el comedor y sofocada cogió el teléfono. Tampoco esta vez se escuchó nada al otro lado, la muchacha algo preocupada preguntaba incesantemente -¿diga, diga?- pero nadie contestaba. Finalmente se volvió a cortar la comunicación.

    Sari, que así se llamaba la niñera, pensó que sería un fallo de la central telefónica pues no era raro que durante esas fechas hubiese cortes telefónicos debidos al mal tiempo. No había dado dos pasos cuando de nuevo sonó el teléfono, rápidamente lo volvió a coger y de nuevo preguntó si había alguien... al otro lado de la línea pero nadie contestó, aunque esta vez escuchó algo que las otras veces no había oído, se escuchaba con claridad, tal vez con demasiada claridad, sonaba como un goteo -cloc, cloc...- Sari volvió a preguntar - ¿buenas noches, hay alguien?- pero nadie contestó. La muchacha comenzaba a estar algo preocupada y decidió llamar a la policía del pueblo para comunicarles lo sucedido, descolgó de nuevo el teléfono y cuando se acercó el auricular a la oreja volvió a escuchar -cloc, cloc...-. Atónita soltó el teléfono y retrocedió unos pasos... no entendía qué estaba ocurriendo. Con miedo cogió el auricular y lo colgó se dirigió al salón principal donde había otro teléfono e intentó volver a llamar desde él pero antes de que ella lo descolgase, este sonó con un timbre que ya estaba comenzando a desquiciarla -ring, ring...- Esta vez tardó más en coger el teléfono pues lo que podría sonar al otro lado la intranquilizaba; finalmente lo descolgó y se lo acercó poco a poco a la oreja como sabiendo ya de antemano lo que iba a escuchar -cloc, cloc...- es lo que oyó. Aterrada tiró el auricular al suelo con rabia y le gritó de forma histérica al teléfono -¿quién es?, ¿qué es lo que quiere?- pero el teléfono solo contestaba -cloc, cloc...- De nuevo lo volvió a colgar entre sollozos, pero una vez colgado éste volvió a sonar, la muchacha aterrada ya no se atrevió a descolgarlo y decidió coger a los niños e irse con ellos al pueblo en busca de sus padres y la policía, subió corriendo la escalera que llevaba al cuarto de los más pequeños mientras por toda la casa resonaba -ring, ring...-.

    Abrió la habitación de los niños pero ellos no estaban en allí, sin apenas podérselo creer abrió la habitación contigua en donde dormían Nancy y Sandra y ellas tampoco se encontraban en la habitación. El pánico se apoderó de ella y comenzó a gritar enloquecida pidiendo que parase el incesante timbre del teléfono, pero éste no cesaba -ring, ring...-. Cogió el teléfono que se encontraba en el pasillo y antes de dejarlo descolgado para dejar de oír su timbre volvió a escuchar el sonido de las gotas que caían -cloc, cloc...-.

    Comenzó a correr por toda la casa buscando a los niños, recorriendo cada una de las estancias mientras en su cabeza no paraba es escucharse un tétrico y a la vez incesante goteo -cloc, cloc...-. Una por una recorrió todas las habitaciones sin éxito, los niños no aparecían por ninguna parte, sólo le quedaba mirar en el ala oeste del caserón destinado al personal que trabajaba en la casa, cogió una llave maestra para entrar en los aposentos privados de los trabajadores pero en ellos no encontró nada, entró en el baño del servicio empujando bruscamente la puerta, allí estaban.

    Sus ojos desorbitados no podían creerse la escena que tenían delante.

    Atónita contempló cómo las cuatro criaturas estaban dentro de la bañera vacía, apilados unos sobre otros, habían sido degollados y metidos allí. La cabeza de la pequeña Nancy sobresalía de la bañera y de su cuello emanaba un hilo de sangre que recorría el borde de la bañera y caía sobre el auricular del teléfono descolgado produciendo un incesante goteo -cloc, cloc...-

    Nunca se encontró al culpable y tuvieron que pasar muchos años para que la gente que pasaba cerca del caserón no sufriera un escalofrío al recordar los hechos.

    Después de aquello la pobre Sari tuvo que tener ayuda psicológica hasta que a finales de los años setenta terminó con su vida arrojándose desde un octavo piso, dicen que por las noches cuando dormía no dejaba de escuchar las gotas de sangre que caían sobre el teléfono.

    Desde entonces la casa esta deshabitada pues la familia González se mudo a la ciudad de Valencia intentando olvidar lo ocurrido y nadie quiso comprarla después de los hechos que en ella acontecieron.



    Ojala q les haya gustado manes bye:adios:


     
  2. nak

    naki123
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    manes son unas ..
     
  3. Gun

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    reviviendo tu post :ayayay: y solo pasaron 23 oras :ayayay:
     
  4. nak

    naki123
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    hola men q tal? de hace tiempo q ya no te veia por aca men:wink:
     
  5. Ari

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    La vdd me gusto mucho pero ponle color para diferenciar un poco me perdi unas mil veces xD FUCK
     
  6. jua

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    la primera me parecio a D gray man jaja
     
  7. nak

    naki123
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    me da gusto q les haya gustado manes
     
  8. nak

    naki123
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    manes pero entan chevres pero
     

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