Mensajes de amor, 15 años después AMIA el peor ataque terrorista en argentina

Tema en 'Foro Libre' iniciado por Fuckencio, 18 Jul 2009.

  1. Fuc

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    Mensajes de amor, 15 años después







    Familiares de fallecidos en el atentado con coche bomba contra la AMIA de Buenos Aires recuerdan a los suyos.
    En la mañana del 18 de julio de 1994, un atentado con coche bomba contra Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en el barrio del Once de la ciudad de Buenos Aires, se inscribiría en la historia como el más cruento ataque terrorista que jamás tuvo lugar en el país.
    Ochenta y cinco vidas y 15 años después, los familiares de las víctimas y las organizaciones judías argentinas se aprestan a recordar a sus muertos mientras no cejan en sus reclamos de justicia.
    La causa de la AMIA, criticada por demoras y encubrimientos, aún no ha sido resuelta en los tribunales. Hace unas semanas, la Corte Suprema de la Nación declaró nula una parte de la investigación y ordenó la reapertura del caso, luego de que se comprobara que el magistrado a cargo, Juan José Galeano, había realizado pagos ilegales a un imputado.
    El ministro de Justicia, Julio Alak, reconoció hoy que el castigo a los responsables del ataque representa "una de las grandes deudas que el Estado argentino tiene con todos sus habitantes".
    El tradicional acto público que, cada julio, encabezan familiares de las víctimas y representantes de organizaciones judías en Argentina fue suspendido este año por la alerta sanitaria dispuesta por el gobierno ante la epidemia de gripe porcina.
    Se organizó, en cambio, un homenaje a los rescatistas, que hasta ahora nunca había sido hecho públicamente, y se colocaron en exhibición algunos de los objetos que integraban el vasto archivo y la biblioteca judía de la mutual, recuperados de entre los escombros y guardados hasta ahora en depósitos. Entre ellos, un reloj abollado que quedó congelado para siempre en la hora fatídica, las 9.54 de un 18 de julio.
    Esa mañana, 85 personas salieron de sus casas para no volver. Como parte de los homenajes, la AMIA organizó la campaña "Decile lo que nunca dijiste", como un modo de recuperar el costado humano de un episodio que, en estos años, se ha cargado de connotaciones políticas.
    BBC Mundo dialogó con familiares de las víctimas de la AMIA para preguntarles qué fue lo que no dijeron a sus seres queridos aquel día, y qué querrían expresar 15 años después. Estos son sus testimonios.
    Olga Degtiar. Madre de Cristian, estudiante de abogacía y amante del fútbol, de 21 años. Era integrante de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
    Cuando los creativos de la AMIA propusieron la campaña "Decile…", yo sentí que me tocaba de cerca, por lo que pasó aquella mañana. Mi hijo siempre cuando se despedía me abrazaba muy, muy fuerte, como si fuera la última vez, y me decía "Mamá, te amo mucho". Y yo le decía: "Yo también".
    Pero ese día era muy temprano, y nos despedimos solamente con un gesto con la mano. Y me faltó ese último abrazo, y el beso, y el "te amo"… aunque tengo muchos dentro de mi corazón, me faltó el último.
    No puedo imaginarme que pasaron 15 años. Pese a mi desgaste físico y emocional por tanta lucha, es como si todo hubiera sido ayer. Para mí, cada día es 18 de julio de 1994.
    En 2009...
    Es muy difícil pensar qué podría decirle hoy porque tengo una imagen congelada de Cristian. Ahora tendría 36 años… y es muy difícil pensar de qué podríamos hablar. Tal vez, de la carrera que él soñaba poder terminar, de los hijos que él tendría y que yo no pude conocer.
    Con el atentado destruyeron los proyectos de él, pero también los proyectos que nosotros, como padres, fuimos construyendo para él a lo largo de 21 años.
    Me genera mucha bronca y una gran impotencia que la causa esté parada, que no se haya hecho justicia. El grupo de familiares que trabajamos estamos encima de la causa día a día. Pero así es la Justicia en Argentina. Es una lucha contra los molinos de viento. Cuando estoy por ceder, me levanto porque sé que Cristian estaría haciendo lo mismo por mí.
    Miro a mis otros nietos y trato de encontrar algún parecido con Cristian, para poder imaginarme los nietos que no tengo de parte de él. Cuando estoy sola en mi casa, lo llamo en voz alta. Y cada vez que hablo con él, termino diciéndole "te amo, te amo, te amo".
    Luis Czyzweski. Padre de Paola, estudiante de abogacía, de 21 años. Estaba circunstancialmente en el edificio de la Mutual cuando estalló la bomba.
    Me fui muy temprano ese día, y no le dije "Paola, levántate", como hacía siempre. Era dormilona, le costaba un poco levantarse, y ese día tenía cosas que hacer.
    Cuando nos enteramos de lo que había pasado, fue muy duro: yo era auditor de la AMIA y Paola no trabajaba allí, pero ese día, como empezaban las vacaciones de invierno en la universidad, le pedimos que viniera a ayudarnos en un trabajo que teníamos.
    Fue por pedido mío que, por primera vez en su vida, Paola entró en el edificio de la AMIA…
    Lo que se me ocurre que me quedó por decirle es "gracias por venir a darnos una mano con ese trabajo"… La tragedia hizo que no le pueda decir eso, y que no le pueda decir nada más en todo lo que me queda de vida.
    En 2009...
    Paola tendría 36 años hoy… seguramente me habría dado algunos nietos. Si hoy la tuviese, y si las cosas hubiera sido como yo imaginaba, le diría simplemente "hola, ¿cómo estás y cómo están los chicos?".
    Decía que iba a tener dos hijos varones, que se iban a llamar Kevin y José. Cuando le preguntábamos por qué estos nombres, ella decía "Kevin porque a mí me gusta, y José, ¡porque a papá no le gusta!".
    Básicamente, lucho por saber la verdad y porque todos los que tuvieron que ver con este asesinato colectivo estén donde tienen que estar: en la cárcel.
    Es una batalla que insumió una energía enorme de todos los que estamos en ella, y sentimos que el resultado es absolutamente desproporcionado al esfuerzo que hicimos.
    Pero no podemos permitirnos bajar los brazos. Es importante no sólo para los familiares, sino para toda una Argentina que sea mejor, donde la impunidad no le gane a la Justicia.
    Sergio Burstein. Perdió a su esposa y madre de sus dos hijos mayores en el atentado. Rita Worona tenía 37 años y trabajaba en el sector Sepelios de la mutual judía.
    Ella me había dicho si nos podíamos encontrar el sábado, porque teníamos que hablar cosas de los chicos. Yo estaba separado de Rita en ese momento, no vivíamos juntos. Yo le dije: "Mirá, esta semana viene brava. Si no te enojás, lo dejamos para la semana próxima".
    Así que… nunca supe lo que me quería decir. Yo podría haberla visto ese sábado y lo postergué, y el lunes la mataron. ¿Qué me quedé con ganas de decirle? Nada especial, las cosas de todos los días. Los que ya no están, con el tiempo, se vuelven cada vez más perfectos en el recuerdo.
    Uno piensa: pero si cuando estaba viva yo me peleé, discutimos, tantas cosas… y entonces, ¿por qué yo no estaba viviendo con ella?
    A todos nos pasa eso, la muerte los ha convertido en buenos, puros, infalibles, importantes. La sonrisa de Rita en su foto no cambia nunca… y ya pasaron 15 años.
    En 2009...
    Le diría una vez más lo que le digo cada vez que estoy parado frente a su tumba poniéndole flores: le cuento cómo están los chicos, cómo crecen los nietos que nunca conoció, cuánto se la extraña, cuánto la necesitamos. Le digo que está todo bien, y le paso el "parte diario".
    Cuando tenían 17 y 19 años, mis hijos escribieron el mensaje de despedida en su tumba, que dice simplemente: "Gracias por la esencia". Y eso son mis hijos, la esencia de Rita.
    Si tengo que hablar con Rita, un poco hablo con mis hijos…
    El atentado ha sido una bisagra en la historia Argentina, una fecha trágica que marcó la historia.
    Si éste fuera un país "normal", no tendríamos que haber salido a pedir Justicia, porque la hubiera habido. No hubiéramos tenido que salir todos los 18 de julio para que nuestros familiares no mueran dos veces, una vez por la bomba y otra por el olvido.
    Yo hubiera preferido quedarme en mi casa cobijando a mis hijos, y no me dieron elección. Hace 15 años que estoy ausente, porque mi vida es denunciar y luchar para saber la verdad. A mí no me preguntaron, me obligaron a estar donde estoy. Y a Rita no le preguntaron si quería ser una persona asesinada en función de que el papá de sus hijos asumiera la militancia pública.
    Pienso seriamente dejar de estar tan expuesto, pero yo sé que mañana a la mañana me va a llamar mi hija y cuando le escuche la voz, a los cinco minutos, voy a estar peleando de vuelta. Por la memoria, y por la justicia.
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    ESPERAS Q LEA TODO ESO ? XD 1:relol:
     

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