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Tema en 'Libros y cómics' iniciado por ZShock, 5 Oct 2008.

  1. ZSh

    ZShock
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    Hete aquí uno de los proyectos en los que estoy trabajando... No tengo ganas de explicar el origen del texto, así que solo voy a copiar y pegar. Aún voy por el capítulo 3. T_T

    Capítulo 1
    [FONT=&quot]Antes de morir, volvió a despertar. Estaba nuevamente en su cama, observando el blanco y reluciente techo recientemente pintado. Tomó una bocanada de aire, y con desgano, se levantó. “¿Qué son estos sueños?”, se preguntaba. Las aventuras nocturnas lo acechaban continuamente, y no había manera alguna de amedrentarlas. Curiosamente, no se trataban de aventuras reales, sino de sueños, sueños claramente verosímiles, que no dejaban de captar su atención. Soñaba con un mundo diferente al suyo, un mundo con extensos bosques imponentes, cordones montañosos y grandes masas de agua…[/FONT]
    [FONT=&quot] Para su desgracia, Ark seguía en el único pueblo de su pequeño mundo, en Crysta. Nadie sabía cuándo se había fundado, ni quiénes lo hicieron. Es más, nadie se esforzaba por hacer siquiera un esbozo de las respuestas a estas incógnitas; y era porque la vida en Crysta era bellísima, a pesar de simple y algo monótona. Averiguar el origen del tan maravilloso lugar sería como romper el lazo de poder mágico al que estaba ligado.[/FONT]
    [FONT=&quot] Se asomó por la ventana y dirigió su vista al cielo, donde los observa tenaz y obstinado, el gran cristal azul. La gente lo llamaba así porque de él provenía la luz que los iluminaba; ciertas veces la luz era más oscura, así definieron el día y la noche. Los cristales flotantes levitaban por los aires, sin peso aparente, reflejando divertidos espectros lumínicos, con los colores del arco iris. Abrió los ojos ante el aburrido panorama y continuó con sus tareas.[/FONT]
    [FONT=&quot] Miró alrededor y observó a sus peces, nadando en el minúsculo tanque de agua. Tomó algo de comida designada a ellos y se la entregó; y rápidamente los animalitos se amontonaron al ver el desayuno; y en un enjambre de escamas de vívidos colores, comenzaron a disputarse la los pequeños granos que caían como copos de nieve. Ark rió ante el revuelo, y se encaminó hacia la cocina, donde Ralph, su compañero de toda la vida, estaba tragando un suculento desayuno.[/FONT]
    —[FONT=&quot]¿Cómo va eso, Ark? — Lo saludó.[/FONT]
    —[FONT=&quot]Bien, bien… hago lo que puedo — Se lanzaron una mirada divertida.[/FONT]
    [FONT=&quot] Ralph lo observó otro instante, calculador. Y en eso dijo:[/FONT]
    [FONT=&quot] — El Sabio te anda buscando — Ahogó una risita. — ¡Parece que te metiste en más líos! ¿Qué habrá hecho esta vez el señorito Ark?[/FONT]
    [FONT=&quot] — Después de que vea al Viejo verás — Le dijo con fingida amenaza, para dirigirse a la pequeña habitación del Sabio, en un rincón de la casa. En el comedor estaban el resto de sus amigos, observándolo con disimuladas sonrisas.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Buh, ustedes también. Hagan algo en vez de estar ahí sentados — Les dijo con el mismo tono sagaz. Sin una palabra más ingresó al lugar del Sabio. Como de costumbre, estaba sentado sobre su almohadón de terciopelo, azul como el cristal, adornado con llamativos símbolos dorados. El Viejo, con su túnica turquesa, defendía ese valioso objeto, y no dejaba que nadie sino él lo utilizara; según su conciencia, nadie más merecía siquiera tocarlo.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Buenos días, abuelo — Con el pasar del tiempo, Ark se había ganado la total confianza del anciano, por lo que podía darse el lujo de llamarlo con ese término. Ya estaba olvidando el día en que eso había ocurrido.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Buenos días, Ark — Dijo con su voz grave y ronca — Siéntate, por favor.[/FONT]
    [FONT=&quot] Ark tomó su lugar en el suelo de madera, algunas tablas ya comenzaban a crujir por la putrefacción del tiempo. “¿Cuántos años tendrá esta casa?”, se preguntaba. Nadie se molestaría en responder, así que simplemente asustó esos pensamientos y se limitó a escuchar al anciano.[/FONT]
    [FONT=&quot] — He recibido noticias de nuestra vecina, la tejedora… — Inició el Viejo, con una mueca de tristeza. — Parece que has destruido todo su trabajo y el de sus aprendices — Sentenció.[/FONT]
    [FONT=&quot] — ¡Pero fue un accidente! — Replicó Ark, aunque sabía que el Viejo tenía toda la razón.[/FONT]
    [FONT=&quot] El día anterior Ark había estado jugando con las gallinas, y en un intento de escape, éstas habían ingresado ruidosamente a la casa de la tejedora. El resto de la historia era fácil de deducir.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Bien. Pero de todas maneras lo hiciste — Remató el Viejo. — Ahora ve a disculparte y no quiero que vuelvas hasta que lo hagas.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Bah, está bien.[/FONT]
    [FONT=&quot] Ni triste, ni avergonzado, ni enojado, Ark salió de la habitación lentamente, intentando evitar el sonido de la consumida madera. Smith y sus otros compañeros estaban concentrados en un juego de cartas, así que no lo vieron salir de la casa, al menos eso estaban aparentando.[/FONT]
    [FONT=&quot] El exterior era todo un mundo nuevo, en contraste con el enorme cielo rocoso y azul, los cristales arco iris colmaban toda la atmósfera, dándole su toque mágico al pueblo. Por un lado se extendía la tienda de artículos varios, y algo más lejos se alzaba la tienda de magia, llena de misterios. A pesar de que nadie iba a comprar, los enigmáticos hechiceros en túnicas negras permanecían allí, esperando a algún cliente; pedían “rocas mágicas”, unas piedras celestes con un bello brillo azulado. Apenas el Viejo tenía una o dos, cantidad mísera en contraste con los costos que los forasteros imponían.[/FONT]
    [FONT=&quot] Por el camino derecho se iba hacia la casa de la fortuna, otro extraño enigma. ¿Quién era la mujer que allí residía? Nadie lo sabía, lo que si era cierto, era que sus predicciones casi siempre se tornaban realidad, por lo que mucha gente le iba con sus trivialidades para consultarla. Detrás de la casa, se alzaba la gran mansión de la tejedora, una morada con tres veces el tamaño de la casa del Viejo, la mayor edificación en Crysta. En ella, la maestra tejedora instruía a sus aprendizas para hacer diferentes prendas de vestir: capas, camisas, vestidos y muchas otras.[/FONT]
    [FONT=&quot] Tomó entonces el camino que iba hacia el imponente edificio de madera. Tocó la puerta y en cuestión de segundos se abrió, Naomi lo estaba esperando.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Hola, Ark. Espero que hayas dormido bien anoche. — Le dijo con una sonrisa en el rostro.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Eso hubiera querido, soñé con todo un mundo de monstruos. — Replicó riendo.[/FONT]
    [FONT=&quot] La habitación central tenía excéntricos jarrones en los niveles más altos, y montones de libros de costura perfectamente organizados en bibliotecas. Un gran rayo de las salía de una de las numerosas ventanas, y daba un aire exterior al lugar.[/FONT]
    [FONT=&quot] De la habitación contigua se oía a la tejedora maestra, transmitiendo su caudal de conocimientos a las aprendizas.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Parece que está ocupada. — susurró Naomi, asomando su mirada.[/FONT]
    [FONT=&quot] — En ese caso me iré — Respondió Ark, divertido.[/FONT]
    [FONT=&quot] Súbitamente, el murmullo en la habitación cerrada cesó. Seguidamente, se oyeron pasos que se dirigían a la puerta, furiosos pasos. Al abrir la puerta, la mujer exclamó.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Aquí estás, Ark. ¿Has venido a destruir una vez más mis telares? — Preguntó, secamente.[/FONT]
    [FONT=&quot] — En realidad... — Ark se enredaba la lengua — Vengo a disculparme por lo que hice el día de ayer. Juro que fue un accidente. —[/FONT]
    [FONT=&quot] La tejedora abrió bien los ojos, y le dirigió una mirada de impresión a Naomi. Sin embargo, los entrecerró en un intento de disimulo, y lanzó un pequeño suspiro.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Vaya, una disculpa de Ark el grande. — Sonrió — Supongo que te has salvado, pero solo por esta vez. —[/FONT]
    [FONT=&quot]Antes de que [FONT=&quot]se volviera a su sala de clases, Ark alcanzó a darle un ahogado gracias.[/FONT][/FONT]
    [FONT=&quot] — Bien, parece que ya está. — Dijo Ark, observando el techo.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Bueno, creo que mejor sigo con mi trabajo — Dijo Naomi, volviendo a la habitación al otro lado. Ark la despidió y se encaminó a casa. Durante el corto trayecto, sintió algo extraño, que lo presionaba hacia el suelo, pero lo único que encontró al observarlo fue el reflejo del gran Cristal Azul, burlándose de él en el arroyo.[/FONT]
    [FONT=&quot] En la casa, estaba todo el mundo de pie, reunidos alrededor de La Puerta. El Viejo profetizaba que esa puerta, de un extraño color azul, jamás debía ser abierta, sin importar las circunstancias que se presentaran. Claro, toda regla debía ser rota, según Ark y sus compañeros. Ralph acometió contra la puerta, pero no le provocó ni un rasguño.[/FONT]
    [FONT=&quot] — Es dura, esta cosa no se abrirá fácilmente — Dijo, mirando a Ark por el rabillo del ojo. — ¡Creo que necesitamos a una persona ruda y fuerte para este trabajo! — Rió.[/FONT]
    [FONT=&quot] Ark se sentó en una de las sillas, fingiendo desinterés, y observando divertido la situación. Smith se unió al juego.[/FONT]
    [FONT=&quot] — ¡Ah! Si tan solo un hombre pudiera ayudarnos. — Dijo, imitando la voz de Naomi. — Ark, ¿podrías ayudarnos? —[/FONT]
    [FONT=&quot] Ark lanzó una estruendosa risotada, al tiempo que se levantaba. La pequeña multitud se abrió para dejarlo pasar y enfrentar el desafío. Creyó oír voces en su cabeza, de sufrimiento, pero no era tiempo para concentrarse en eso, todos lo estaban observando, expectantes. Hizo como que analizaba la tosca madera de la puerta, y dio unos pasos hacia atrás, preparándose para el choque. Se impulsó con uno de sus pies para dar un salto certero, en medio de la portezuela. Como si fuera de vidrio, explotó en miles de astillas azuladas, provocando un sonido sordo que lo dejó aturdido por unos segundos. Cuando logró reponerse del golpe, notó con angustia que todos se habían ido. “Siempre lo mismo”, pensó, “Me engañaron de nuevo”. Pero había algo mucho más interesante que hacer en vez de preocuparse por eso, la fuerza que anteriormente lo había atacado, se había intensificado, esta vez lo atraía más allá de la destruida puerta.[/FONT]
    [FONT=&quot] No parecía haber nada interesante allí, era un simple rincón de la casa a oscuras. Pero su ánimo se tornó impresionado, cuando al dar un paso dentro del lugar, se iluminó con un vago resplandor azul. Las siluetas mostraban que estaba hecho de roca, color zafiro. Contiguamente a la deteriorada puerta, había unas escaleras que llevaban abajo, de ellas se oía una chillona voz, que decía “Ayúdame”. Siguiendo a su corazón, bajó las escaleras en medio de la penumbra que se alzaba a su alrededor. Poco tiempo tardó en llegar al último piso, en el que no había más escaleras, pero sí un largo pasillo de roca. Al final del pasillo había algo luminoso, parecía tener forma cúbica, pero el resplandor que manaba de él impedía identificar su forma. Para matar sus dudas, avanzó hacía el objeto, reuniendo fuerzas para no caer ante aquello que lo atraía abajo. Hacía tiempo que buscaba un desafío para probarse algo a sí mismo. Comenzaba a pensar que de alguna manera él estaba destinado a caminar por ese pasillo, y que de alguna manera los sueños que había tenido se volverían realidad.[/FONT]
     

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