Relato del cautiverio

Tema en 'Foro Libre' iniciado por ElChoe Aaron, 1 Nov 2008.

  1. ElC

    ElChoe Aaron
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    Tras ocho años de secuestro en las selvas del noroeste de Colombia, el ex legislador Óscar Tulio Lizcano relató cómo hizo para no enloquecerse, qué llegó a comer para sobrevivir y de dónde sacó fuerzas para fugarse.

    [​IMG] Lizcano narró que dictaba clases a pedazos de madera para no volverse loco.


    En una emotiva conferencia de prensa que dio en Cali junto a su esposa y sus dos hijos, en la clínica donde es atendido desde el pasado domingo, Lizcano narró que incluso comió ratones en su cautiverio. "Algunos guerrilleros cazaban unos ratoncitos, les cortaban la cabeza y la cola, y se los comían. Muy sabrosos. Como era prohibido que hablaran conmigo o me dieran algo, un guerrillero, por las noches, en las botas me metía un ratón cocinado y yo me lo comía", recordó.
    En vista de la soledad de su cautiverio, donde no tuvo contacto con personas diferentes a la guerrilla, Lizcano se inventó una estrategia para entretenerse y optó por darles clases, en las tardes, a unos alumnos imaginarios.

    ¿Y ahora qué?
    Esos "alumnos" eran pequeños pedazos de madera clavados en el piso. "Les ponía nombres y créanme que para mí eso fue una terapia", dijo.
    Eran clases de historia, cuyos contenidos Lizcano sacaba de un programa radial, y también de literatura, ya que el ex congresista es un amante de la poesía y escribió muchos poemas mientras estuvo secuestrado.
    "Yo preparaba las clases y, a veces, incluso, los regañaba (a los "alumnos") porque no me "paraban bolas", recordó.
    "Se están pudriendo"
    La voz de Lizcano se quebró en varias oportunidades, como cuando recordó a los demás "canjeables" que siguen en poder de las FARC, 26 policías y militares, y dos dirigentes políticos


    "Invito al país, al Gobierno, por Dios, hay gente que se está pudriendo... Por favor, ayuden ustedes a sacar esa gente que se está pudriendo en la selva, se están muriendo", exclamó.
    Y pidió que no "dejen a esos colombianos ante la indolencia de las FARC, pues esperar es muy duro. Yo busqué la manera de siempre mantener viva la esperanza. ¿Cómo han hecho diez años los militares esperando?, yo me pregunto".
    Lizcano también lloró cuando revivió los últimos instantes de su fuga -que duró tres días- en compañía de "Isaza", el guerrillero que lo sacó del campamento donde estaba recluido.
    "Cuando yo vi el campamento militar tan cerca, yo me caí, lo abracé y le dije: amigo para siempre, usted me salvó la vida", recordó en medio de lágrimas.
    Lizcano estaba exhausto, no había comido y caminaba arrastrando las piernas.

    Fuente BBC
     

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