relatos de terror

Tema en 'Casos Paranormales' iniciado por ema95, 9 Abr 2009.

  1. ema

    ema95
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    antes q nada hola soy nuevo en esta seccion del foro y vo ya emepsar a postear algunos relatos de terror bueno desde ya muchas gracias =)


    [FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Que preciosa se encontraba Vanessa Kyle en su largo y brillante vestido de bodas. Su madre lloraba sin cesar de la emoción, y sus hermanas se convirtieron unas niñas risueñas. Jared Stone era su amigo del alma y su futuro esposo. Este celebraba con sus primos en el bar del hotel con varias copas del mejor vino tinto y algunos tequilas, no lo suficiente para embriagarse claro. Y así las dos familias mas adineradas de la ciudad se unirían en matrimonio. Lastimosamente nadie sabía lo que les esperaba. Todos situados en el salón. Tal estaba decorado con rosas doradas y telones blancos como la nieve. Entra el novio junto con tres tíos más. Se pararon en sus sitios. Tan taran. Comienza la gloriosa canción de “llego la novia”. Entran los anillos, las pétalos, los lazos y… ¿la novia? Todos los reunidos voltearon y nadie más entro por las puertas del salón. Henry Kyle se bajo del estrado en busca de su hija. Muchos empezaron a charlar, algunos a morderse las uñas, y los niños reían. ¿Dónde estaba Vanessa? Jared indico al sacerdote que anunciara un retraso y las disculpas de parte de todos. Al hablar por el micrófono, este no funciono. Siendo positivo, Jared lo vio como una buena señal, y aprovecho el retraso de su novia para reparar el micrófono en el cuarto técnico. Tomo el micrófono del sacerdote y corrió fuera del estrado. La puerta del cuarto técnico estaba abierta, lo cual no debería, nunca. “Michael.” Jared llamo al especialista técnico para reclamarle el defecto. Michael no se encontraba en ninguna parte. Intento repararlo el mismo. Mientras el trataba de descifrar todos aquellos cables y botones en los gigantes aparatos y computadores, una risa siniestra se entono por parlantes del salón. La carcajada mas escalofriante y rota que habría podido yo entonar. “Jóvenes son los que no entienden, y diré: dejare que la sangre corra detrás del telón, y que comience la obra. Pontus nex.” El salón se lleno de gritos entorpecidos e histéricos. Pero el que más llamo mi atención fue el de la señora Kyle. Voila. La cortina del estrado tenía una curiosa mancha rojiza. Un curioso rojo sangre. Estaba parcialmente bañada en sangre. El señor Kyle, quien corría de lado a lado, rompió su andante para correr hacia el estrado. Tomo una navaja y corto la cortina para abrirse el paso a través de ella. Otro grito desgarrador. Todos aguardaron sentados con caras de susto. Y cayó el telón. La novia estaba colgada del cuello con el cable del micrófono, el cual Jared nunca encontró. Su rostro estaba pálido y su expresión era escalofriante. Su pecho sangraba al igual que su costado y su vestido ya no era blanco puro, ahora era rojizo tinto. Me tome la delicadeza de escribir mi frase favorita en latín en la cola de su vestido con tinta sangre. Qué hermoso retrato. Jared Stone apareció agitado para formar parte de la hermosa escena. Fui tan ágil, que los del FBI no lograron encontrar una tan sola huella digital. Ahora déjenme contarles como mate a la novia. Siempre he tomado en cuenta los detalles, sin embargo, soy una persona orgullosa de mi trabajo. Lo tenía planeado todo desde el principio. Me encontraba en la habitación de alado. Nadie se tomo la molestia de revisarla. Estudie con cautela sus voces y su ritmo al caminar. Podía descifrar donde se encontraban en la habitación. Espere pacientemente a que su madre se encaminara al salón de bodas, así dejando a la novia sola. Cuando lo hizo, entre en la habitación, tome mi guante y le presione la boca para que cubrir los gritos de auxilio de la novia. Saque mi navaja de plata del bolsillo y le corte la lengua. Si, literalmente. Inserte mi navaja varias veces en su costado y en su pecho. Y para terminar, le golpee la cara hasta desmayarla y luego la bese. Saboree su sangre y la bese de nuevo. La arrastre del cabello por el pasillo alfombrado, pasando por el cuarto técnico, con la necesidad de algo para colgarla. Entre y este joven de cabellos rubios me insulto en algún idioma forastero. Le inserte mi cuchillo en su costado y lo levante y lo arroje por la ventana hacia el exterior del hotel así quebrando el cristal. Examine los cables, pues soy muy curioso. Así encontré el computador del micrófono del padre y me pareció divertido tomar ese cable para mi dulce muñeca. Lleve conmigo un micrófono activado, y el cable seleccionado en una mano y a mi muñeca blanca en la otra mano. Me pareció interesante ver como la sangre que emanaba de su cuerpo y de su boca había manchado todo su vestido de un rojo precioso. Y también como la misma sangre había manchado las pulidas cerámicas del suelo. Voltee hacia atrás para admirar los alargados pasillos, y la oscuridad en el infinito. Un escalofrío profundo recurrió toda mi piel. Y pensé por unos minutos. Admire mi bella muñeca. Admire su rostro pálido y muerto. Y pensé. ¿Cuál era mi propósito? ¿Por qué vivo y hay quien en un mundo superior que me permite hacer esto? Pensé en todas las novias que había matado, a todas las había asesinado. Había atentado contra el inútil sueño de alguien en vivir felices para siempre. ¿Qué significa la felicidad? Eso no existe, pues en un infinito próximo, todo cambia. Y fue cuando recordé. Mi bella June. ¿Por qué la mate? Ella no era feliz y yo tampoco. La mate la oscura noche de nuestra boda y la ahorque a los pies de Él en la iglesia. Admire de nuevo la muñeca de porcelana que llevaba en mi mano. La solté, dejándola tumbarse en el suelo. Note que había desgarrado pedazos de su cráneo con cabello a causa de mi euforia. Siento que disfruto matar. O tal vez simplemente adoro a las novias. Sí, eso es. AMO A LAS NOVIAS. Amo sus vestidos blancos y largos como la espesa niebla de las noches. Amo sus rostros colorados y las rosas de sangre y nieve que cargan. Las amo. De repente, algo interrumpió mi meditación. Escuche el eco de unos pasos agitados acercándose. Soy una persona que enfrenta la vida. Así que espere a quien sea que se acercara, mire a mi novia para asegurarme de su presencia. Guarde el cable y el micrófono en el interior de mi esmoquin ya teñido con la sangre del muchacho que había matado anteriormente. No suelo usar mi navaja de plata en encuentros de corto lapso, así que carecía de un arma extra. Una mujer de vestido fucsia se acercaba y al ver el escenario que complementábamos mi muñeca y yo, afino un grito desgarrador y fue cuando mi paciencia encontró limite. Corrí tras ella. La tome del brazo y la arroje contra una pared. Se tumbo en el suelo y tratando de levantarse, la golpee de nuevo. Me abalance sobre ella y le golpee el rostro. ¡Es que no te vas a morir! Seguía gritando, o por lo menos intentando gritar, así que la estrangule. Odio matar con tanta sencillez, pero ese engendro rosa me molesto. Mi novia. Donde la había dejado. Solté el cadáver de aquella peste y me arrodille ante mi pálido amor. Acerque mi rostro al suyo y la bese con ternura y delicadeza. Sentí una vez más el sabor a un cadáver vacío y a sangre pura. Continúe mi paso. Donde me encontraba. Caminaba por pasillos de papel tapiz azulado, suelos teñidos de barniz y muchas puertas. Caminaba por un infinito pasillo y mi euforia rápidamente se convertía en desesperación. Como he dicho antes, me gusta enfrentar a la vida. Abrí una de las puertas y me arriesgue a enfrentarme con personas ansiosas de una novia esplendida o simplemente un pequeño cuarto de estar. No lo sabía y me encantaba. Entre. Una luz tenue me deslumbro. Me encontraba en el salón de la celebración espiritual. Pero no exactamente. Podía escuchar las voces de los invitados. Me encontraba detrás del telón del salón. Allí se encontraban, y me tome la delicadeza de contar, 20 jaulas llenas, cada una de 5 palomas. También se hallaba una foto agrandada de la pareja. Una foto bella por supuesto. ¿Qué haría con mi novia ahora? Debía de ser cauteloso y callado, pues si emitía algún sonido, me podían encontrar. Voltee hacia el techo y admire la gran imagen del santo. No soy religioso, pero si soy respetuoso, así que me arrodille y me persigné. Tome el cable de mi bolsillo y rodee el cuello de mi novia con tal. Sin soltar el otro extremo del cable, subí al piso superior por las escaleras, cruce el cable por las rejillas y colgué a mi novia. La admire por unos minutos. Tal vez una hora. Era preciosa. Me recordó a mi June. Un ligero goteo de sangre se había reunido en el suelo. Me considero un artista, así que empecé a dibujar en el tapiz de la pared con la sangre. Dibuje letras grandes y claras. PONTUS NEX. Mi frase preferida del latín desde la muerte de mi esposa. La muerte de la novia. Hoy, estoy narrándoles la vida de un desgraciado, de un enamorado y la de un humano. La policía no me ha encontrado aun. La familia Kyle y Stone han pagado una fortuna para encontrarme. Estuve en el funeral de la preciosa Vanessa. Desde entonces, no ha habido novia que me haya cautivado más que ella. No soy un asesino, soy un artista apasionado. Sigo andante y estoy aquí...
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