[Relatos] Los 6 Minutos

Tema en 'Casos Paranormales' iniciado por Yanina, 3 Ago 2008.

  1. Yan

    Yanina
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    Cabo

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    “Es difícil ahora arrepentirse, bien sabido tengo que en la urdimbre del destino uno está expuesto a que los diferentes hilos de la trama sean tejidos con las acciones de cada ser humano. Pero sé también que uno no puede evitar sentirse impotente ante esa mano invisible que también coopera en el acabado del tapiz de la vida, e irremediablemente su intervención nos llevará a una fugaz felicidad, a la desdicha, o a lo inefable”.

    Cierras tus ojos, tus recuerdos, que son lo único que te pertenece, vuelven una y otra vez a centrarse en el momento en que creció en ti la obsesión de una duda que cada día acorralaba tu serenidad con diferentes conjeturas. Fue entonces cuando decidiste, con escepticismo, consultar lo ignoto que te llevó a emprender un derrotero que significaría tu transgresión.
    Comenzó tu aventura en el mar del arcano, al principio te llevó suavemente, dándote confianza para que no desconfiaras de sus orillas, y te gustó su entrega; pero después
    su impulso se hizo violento, y te arrastró al núcleo, donde sus aguas destrozaron tu lógica y se desencadenó la tormenta de lo irracional.
    Se sobrevinieron uno a uno los acontecimientos, donde el miedo y el temor quedaron subordinados por el terror, sentimiento que todavía nadie puede dominar y tú no pudiste ser la excepción.
    Les diste las buenas noches a tus padres y a tus hermanos. Cerraste la puerta de tu dormitorio, y aunque te invadió una cierta inquietud, no dudaste en manipular lo desconocido, en sentir esa extraña energía que probablemente despejaría tu duda. Tú recuerdas y percibes lejanamente, como antes de responderte, la fuerza que se desprendía de tus dedos, te llevó a formar una extraña cadena de palabras con un mensaje que no supiste descifrar: “seis minutos en tu mente... si... si... y tendrás resp”. Tu ansiedad te impidió meditar, con rapidez pronunciaste un “sí”; y ahora, a través de la distancia, no dudas del significado correcto de aquella frase: hiciste un pacto con alguien o algo.
    Tu incredulidad fue superior a cualquier tipo de temor que pudieras albergar, por eso con gran satisfacción te acostaste y apagaste la luz. Nunca supiste la hora exacta cuando se realizó lo que tú después has llamado la “posesión”. Estuviste en un estado de inconsciencia, sin poder moverte, esforzándote en abrir los ojos. Escuchaste diálogos donde te nombraban, donde se burlaban de tu manera de ser y de como no habría escapatoria para ti. Mientras tu mente trataba de dilucidar si estabas despierto o no, y de dónde provenían esas pláticas donde se mencionaban muchos detalles de tu vida.
    El grito que resonó en tus oídos, que era tu propia voz, y el frío de la madrugada, te indicaron que algo sobrenatural se estaba desarrollando en tus espacios reales. Abriste los ojos, estabas en el patio de tu casa, respiraste profundamente y decidiste volver a tu habitación, pero fue cuando un sentimiento de terror hacia lo desconocido te invadió. Trataste de huir pero el portón que da a la calle estaba cerrado con llave.
    Entonces te lanzaste con desesperación a golpear la puerta donde dormían tus padres. El inicio de lo inescrutable de aquel pacto había comenzado: tu confusión iba en aumento hablabas y gritabas incoherencias para tu familia, pero para ti era el inicio de
    una lucha contra una fuerza que manipulaba tu mente. Te tuvieron que atar las manos para evitar que te hicieras o les hicieras daño.
    Tu conciencia naufragó por horas, días, semanas y meses; pedazos de recuerdos surcan en tu memoria: la espera en urgencias de una clínica en una camilla, los rostros estupefactos de tus padres y hermanos creyendo que eran problemas de drogas; la mirada dura e incrédula de la psiquiatra al narrarle los sucesos; la preocupación de tus padres al escuchar que presentabas un cuadro sicótico limítrofe; la ingesta de pastillas para tranquilizarte; los exorcismos que a gritos pedías para liberarte de aquello; el aislamiento y la poca concentración de lo que sucedía a tu alrededor.
    Tuvieron que pasar muchos meses, y años, para que tu mente pudiera encontrar la salida del laberinto que se construyó por utilizar un tablero el cual pensabas que era sólo un juego.

    Ayer se cumplieron diez años de esa noche. Casi has vuelto hacer lo que antes eras: tus citas con la psiquiatra cada vez se fueron haciendo más esporádicas, la última fue hace ocho años, por lo cual, también es el tiempo en que ya no tomas medicamentos; tus padres y tus hermanos, rara vez rememoran la mañana de ese despertar; tus temores han desaparecido, y disfrutas de las charlas con tu familia y amigos.(Estos últimos nunca supieron los pormenores de tu “enfermedad”, tu familia sólo les informó que tenías una severa depresión por lo que fue necesario llevarte a unas sesiones con un psicólogo).
    También a los seis meses de aquello te incorporaste a tu trabajo. Tu equilibrio y lucidez poco a poco fueron estabilizándose. Asimismo recobraste del todo tu ánimo impávido, haciendo que ninguno sospechara o sospeche que hayas atravesado por una “crisis de locura”.
    Mas en tu interior sabes que hubo un menoscabo en tu lenguaje. Has perdido por completo la fluidez de tus ideas. Tu expresión verbal sufrió alteraciones muy notorias en las primeras semanas después de aquello, ya que tus mensajes eran incoherentes e incongruentes. Pero cuando poco a poco recobraste la cordura, tus pensamientos fueron nuevamente lógicos y claros. En la comunicación escrita, sin embargo, empezaste a notar que cuando lograbas construir tus frases, después de mucho esfuerzo, y querías transcribirlas en el papel o capturarlas en la computadora, algo bloqueaba tus impulsos, pues, o se te olvidaba todo lo que habías discurrido, o entrabas en una confusión de pensamientos, o sentías una profunda aversión hacia la escritura.
    Al principio experimentaste mucha angustia y rabia porque redactar era tu gran pasión y muchos maestros al leer tus obras te habían dicho que tenías madera de escritor. Pero después de aquella noche te has tenido que acostumbrar o resignar a tu nueva condición de ente ágrafo.
    Y es entonces cuando tienes presente que un pacto, en ocasiones, no se puede quebrantar fácilmente, más cuando una de las dos partes pertenece a lo desconocido, a ese mundo en que el espacio y el tiempo no pueden ser iguales a los tuyos.


    “Es difícil ahora arrepentirse...” resuenan en tu pensamiento las palabras, ¿son tuyas? Piensas que tal vez sí o quizás no. Pero no dudas al saber quien las transcribe porque tú sabes que ese fue el pacto, yo respondía a tus dudas, y tú me permitías ocupar tu mente por sólo seis minutos.
     
  2. For

    Forsaken
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    Teniente Coronel
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    Wa... Tanto Para Leer? Ez Copy/Paste, Lo Ubieses Reducido O Deviste Sacar Un Resumen :¬¬:
     

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