Según estudio, clases sociales bajas consumen más tabaco que las altas

Tema en 'Foro Libre' iniciado por iTzSkyper, 30 May 2011.

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    El tabaquismo causa más de 5 millones de muertes por año y el 80 por ciento de los fumadores vive en países en vías de desarrollo, según un estudio realizado por pedido de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que involucró a 31 millones de personas en todo el mundo.

    "Este trabajo demuestra que existe una relación inversa entre el nivel de ingreso y el consumo de tabaco: las clases bajas consumen más que las altas. En el continente americano, por ejemplo, el tabaquismo en los pobres es un 50 por ciento más alto que en las clases adineradas", explica a dpa el doctor Agustín Ciapponi, autor principal del trabajo y médico especialista en clínica médica, en medicina familiar y coordinador del Centro Cochrane IECS.

    Si el consumo de cigarrillos continúa al mismo ritmo, para 2030 se cobrará 8 millones de vidas, indica el estudio "Revisión sistemática de la relación entre tabaco y pobreza", que fue encargado por la OMS al Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), una organización argentina sin fines de lucro que se dedica a la investigación, la educación y la cooperación técnica en salud.

    "Los grupos de menores ingresos y los jóvenes de entre 15 y 44 años son los más afectados por la pandemia de tabaco, que profundiza la brecha entre ricos y pobres", sostiene el estudio, que señala que la explicación más aceptada para este fenómeno se conoce como "modelo de los Cuatro Estadíos".

    "El tabaquismo se disemina rápido en las clases altas, que son las que están más abiertas a la innovación. Después se difunde al resto de la población (en un segundo y un tercer estadío). Luego las clases altas dejan de fumar porque toman contacto con la cultura del cuidado de la salud y porque reciben información del daño que produce. Y, en un cuarto y último estadío, el tabaquismo disminuye en las clases altas y se sedimenta y consolida en las bajas", explica Ciapponi.

    "En los hogares de bajos ingresos, la compra de tabaco representa un 10,7 por ciento de los gastos", detalla el trabajo, por lo que se deduce que la proporción de ingresos que se destina al tabaco es más elevada en las clases bajas (que tienen menos ingresos) que en las altas.

    "Así el tabaco contribuye al empobrecimiento", concluye. Pero esta no es la única causa que ahonda la vulnerabilidad de los que tienen menos recursos, quienes además "no pueden afrontar las consecuencias del tabaquismo como los grupos más acomodados".

    "La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el cáncer de pulmón y los infartos cardíacos afectan más a los pobres que a los ricos porque los más humildes están menos cubiertos por los sistemas de salud. El tabaquismo potencia la inequidad de las sociedades, se ahonda la brecha entre ricos y pobres", enfatiza Ciapponi.

    El especialista asegura que la relación inversa que existe entre nivel de ingreso y el consumo de tabaco (a mayor ingreso, menor consumo) "se acrecentó en los últimos 20 años. En ese período, el consumo de tabaco entre mujeres creció notoriamente". Según la investigación, los hombres fuman más que las mujeres pero ellas están cada vez más cerca de alcanzarlos.

    "No es precisamente una batalla ganada en la guerra de los sexos. Es un perjuicio enorme para la salud femenina porque las mujeres registran cáncer de pulmón cada vez con más frecuencia", sostiene. A su vez, los hombres son víctimas del marketing y constituyen el target al que apuntan las publicidades.

    "El tabaquismo se vende como un hábito masculino vinculado con la salud, la felicidad, el fitness, el bienestar, el poder y la virilidad cuando en realidad lleva a la enfermedad, a la muerte prematura, a la impotencia sexual y a la infertilidad", enumera el informe.

    "Para disminuir el alcance de esta pandemia que afecta a todo el mundo hay que poner en marcha las estrategias que ya han demostrado tener eficacia para frenar el tabaquismo: aplicar políticas libres de humo, aumentar los impuestos a los cigarrillos (está demostrado que esta medida desincentiva el consumo) y hacer aún más rigurosa la legislación que restringe a la publicidad", opina Ciapponi.

    Desde 2005 está vigente el acuerdo mundial para reducir el consumo del tabaco, pero según la OMS, la aplicación de este Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) está tardando demasiado tiempo. Con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora el 31 de mayo, en los últimos días la OMS reiteró el llamamiento urgente para la implementación del convenio, que entre otras cosas contempla la prohibición de la publicidad de tabaco.
     

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