Todos podemos ser asesinos seriales

Tema en 'Curiosidades' iniciado por Manro, 30 Mar 2016.

  1. Man

    Manro
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    El libro de Ricardo Ham, Asesinos seriales mexicanos, rompe el mito de que estos casos no existen en nuestro territorio, al tiempo que expone el problema como un asunto de seguridad pública.

    Me interesé por los asesinos seriales luego de ver El silencio de los inocentes en 1991. Después de eso, busqué casos mexicanos, pero resulta que en México no existen asesinos seriales como en las películas hollywoodenses.

    O al menos eso creí hasta hace poco, pues el autor de Asesinos seriales mexicanos nos dice lo contrario: al parecer, desde el siglo XIX hay registros de asesinos seriales en nuestro país.

    El libro es fascinante: por un lado, este ejemplar genera interés debido a la oscuridad de las historias, al morbo y a la perversidad de un ser humano que es presa de una “necesidad” de asesinar.

    Por el otro, Ham hace hincapié en el problema social que esto conlleva: las autoridades no quieren ver el problema y el sistema no está preparado para lidiar con este tipo de casos. El autor comenta que en su libro se exponen 31 casos documentados, pero se dice que cerca de 200 personas han sido asesinadas por este tipo de criminales.

    Así pues, además de la vertiente del entretenimiento psicológico y de terror, el libro busca de alguna manera generar conciencia.

    Antes de entrar en materia, Ham nos explica las características de un asesino serial: de dónde surgen, qué características tienen, cómo atacan; lo cual es perfecto para entender los casos que veremos más adelante. Los asesinos seriales pueden ser monstruosos, pero en lo profundo son seres humanos atrapados en una patología.

    Uno de los elementos que llama la atención es el de la diversidad: los casos que escoge Ham nos dicen que el asesino serial se halla en un hombre o en una mujer de manera indistinta; el potencial para hacer daño no es un problema de género, sin embargo, las víctimas suelen ser individuos desprotegidos: prostitutas, ancianos y hasta niños.

    Otro dato interesante, según Ham: es común que los asesinos seriales en México formen parte de la policía o el ejército, o son cobijados por el poder de alguna manera.

    De los más famosos tenemos a El chalequero, Goyo Cárdenas, las Poquianchis, los Narcosatánicos, los femenicidas en Ciudad Juárez y un capítulo interesante donde aborda las figuras de psicópatas, asesinos y ladrones en el cine mexicano.

    Uno de los puntos flacos es el estilo. Para un tema tan escabroso se antojaba una pluma más refinada y que tuviera ese sabor narrativo capaz de meterte en la historia y vivirla. No es que esté mal escrito, pero Ham es un poco duro.

    Deja con ganas de más. De saber más, de conocer más asesinos. Si de alguno de estos casos no sale la idea de una película, es porque los la industria está muy ciega.
     

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