Un ladrón se echó zumo de limón en la cara para atracar un banco pensando que se haría invisible.

Tema en 'Curiosidades' iniciado por adeoxis, 8 Oct 2012.

  1. ade

    adeoxis
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    Por ejemplo, Larry Dawes, de 28 años, ingresó de noche en una iglesia en Pensilvania y robó lo que encontró: algo de dinero, un cáliz y unos candelabros de plata. Sin embargo, la policía lo arrestó al día siguiente mientras dormía tranquilo. Sorprendido, preguntó cómo habían dado con él. Entonces le mostraron su certificado de nacimiento, el que había dejado en el lugar del crimen.
    Algo similar le sucedió a Peter Strove, de 32 años, en un pueblo de California. El hombre, armado hasta los dientes, irrumpió en el banco dando gritos que helaban la sangre, y se dirigió a la cajera con el rostro cubierto con un pasamontañas. Exigió el dinero, anunciando que mataría a todos si no le obedecían, y sin querer apretó el gatillo del arma. La cajera cerró los ojos, aterrada, pero los abrió al sentir que la pistola le había disparado un chorrito de agua en la cara. Las granadas también eran de juguete, los tacos de dinamita eran palos recortados de escoba y las mechas eran cordones de zapato.
    En cambio, cuando Auston Smith asaltó un banco en Texas, él sí usó armas de verdad, y fue de cajero en cajero apuntando su arma a la cabeza de cada uno, llenando una bolsa con dinero. No obstante, mientras huía con el botín, se le cayó la billetera con todos sus papeles adentro, incluyendo su licencia de conducir con la dirección de su domicilio. Fue arrestado ese mismo día.
    Hace poco se conoció el caso de McArthur Wheeler, un hombre alto y robusto, buscado en varios estados por robo a mano armada. Su último crimen fue en Pittsburgh, cuando asaltó un banco a plena luz del día y con el rostro al descubierto. Fue arrestado en seguida, y él sólo atinaba a decir: “¡Pero si me eché el jugo!”. Nadie entendía nada, hasta que Wheeler contó que le habían revelado un secreto profesional: el jugo de limón volvía el rostro invisible ante las cámaras de seguridad. Más aún: él había ensayado el truco en su casa. Luego de exprimir un limón en su cara, se había tomado una foto y, en efecto, no apareció en la imagen. Claro: debido al escozor enfocó mal, apuntando el lente al cuarto vacío. Por eso, mientras robaba el banco, las cámaras lo filmaron en el acto, con sus ojos lagrimeando en un ardor insufrible.
    Pero el mejor caso es el de John Turtle, quien robó una joyería en Washington. Debido a las cámaras de video, él sabía que se tendría que cubrir el rostro, de modo que usó una bolsa de papel como las de los supermercados. Ingresó en el local con cautela, reparando en el guardia de seguridad y en las vitrinas llenas de joyas, como si fuera apenas un cliente más. En el momento preciso, se calzó la bolsa sobre el rostro y gritó con su arma en alto: “¡Quietos! ¡Esto es un asalto!”. Sólo entonces advirtió que en el afán se había olvidado de abrir los huecos en la bolsa para la boca y los ojos. A ciegas y tanteando, el ladrón tropezó contra muebles y paredes, y hasta con el guardia de seguridad, quien lo desarmó de un bofetón. No hay duda: para ser ladrón se requiere no ser del todo estúpido.
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  2. Enk

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  3. Ari

    Aris
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  4. Ito

    Ito Makoto
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    ese ladron es super retrasado mental :genius:
     
  5. The

    Thelli0
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    Cabo

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    “¡Pero si me eché el jugo!” :yao:
     

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